martes, 3 de junio de 2014

Mis ovejas oyen mi voz - Juan 10:27

"Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen." (Juan 10:27)

Jesús hizo uso de un momento de cuestionamiento y juicio sobre su ministerio, para hablarle a sus discípulos, sobre el privilegio que ellos tenían de poder escuchar la voz de Dios. Privilegio, que Jesús dijo está asociado a una relación personal. Una, no iniciada ni merecida por ninguna oveja, sino una basada en la soberana gracia de Dios.

Existe una estrecha conexión entre la relación que Dios desea tener con sus hijos y sus palabras. Relación que crece y se desarrolla, cuando pasamos tiempo escuchando, leyendo y estudiando la palabra de Dios.

Por consiguiente, las ovejas que tienden a ser más obedientes, son aquellas que pueden apreciar y valorar el privilegio de tal relación con Dios. Aquellos que no ven en la palabra de Dios sólo mandamientos, sino expresiones de amor y por ende, de protección para con sus hijos.


pastor Gilberto Rufat

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