lunes, 29 de diciembre de 2014

La Propaganda según Joseph Goebbels

La Propaganda según Joseph Goebbels
En los tiempos que corren, en los que resulta tan sencillo confundir los tantos, desviar la atención de los desprevenidos y manejar destinos y voluntades, bien vale darle una mirada a una serie de principios que -aunque parezca- no fueron escritos en la actualidad. Joseph Goebbels, el maquiavélico Jefe de la efectiva propaganda Nazi, ha sido un verdadero genio de la comunicación, con todo lo que ello implicaba. No se trata de hacer aquí un juicio de valores, analizar su rol en la historia, atacar o defender sus radicales posturas políticas o -si se quiere- los efectos derivados de las mismas. Desde el necesario desapasionamiento que aporta la verdadera investigación histórica, con la debida perspectiva y distancia que se deben tomar a la hora de tratar de desentrañar los misterios latentes detrás de determinados personajes, es que bien vale la pena leer los "11 principios de la propaganda" plasmados a mediados de los años '30 por Goebbels. En 2004, el escritor e investigador Walter Graziano publicó un excepcional libro titulado "Hitler ganó la guerra" (Editorial Planeta) -al cual recomiendo sin dudar- en el que dejó claramente demostrado que los hilos del poder se manejan y entrelazan desde las sombras a manos de una élite que coloca presidentes, los derroca, los asesina, los vanagloria, tergiversa la realidad a su antojo, además de hacernos entrar a un peligroso juego de humo y espejos mediante el cual, quienes determinan, pretenden hacernos perder de vista determinadas conexiones entre el pasado, el presente y lo que vendrá. Sin embargo, es muy factible que todo sea parte del mismo plan, de hecho lo es. Precisamente los "11 principios de la propaganda"escritos por Goebbels, eso mismo demuestran: lo que fue útil entonces, sigue vigente hoy.

Aquí a continuación, los "11 principios de la propaganda" escritos por Goebbels, cualquier similitud con la realidad actual es, por supuesto, sólo una curiosa coincidencia. Después de leerlos, usted sabrá decir si muchos han aprendido de todo ésto.

1.- Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único símbolo; individualizar al adversario en un único enemigo.

2.- Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo; los adversarios han de constituirse en suma individualizada.

3.- Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.

4.- Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.

5.- Principio de la vulgarización. “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.

6.- Principio de orquestación. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.

7.- Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.

8.- Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.

9.- Principio de la silenciación. Acallar sobre las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.

10.- Principio de la transfusión. Por regla general la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales; se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.

11.- Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente que se piensa “como todo el mundo”, creando impresión de unanimidad.

Fuente:  http://historiasladob.blogspot.com/2014/12/los-11-principios-de-la-propaganda-por.html#links

viernes, 26 de diciembre de 2014

No había lugar para ellos en el Mesón - Lucas 2:7




"Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón". (Lucas 2:7)

Si de algo estoy convencido es que la providencia de Dios no falla. Dios provee para que su soberano plan tenga cumplimiento. Es así como comienza el capítulo dos de Lucas, en donde vemos a Dios proveyendo para que José y María, a pesar de lo adelantado del estado de embarazo, se vean forzados a ir a Belén por orden de un edicto. De manera, que se cumpliese la profecía sobre dónde habría de nacer el Mesías (Mateo 2:5-6).

No obstante, en la misma narración se nos dice que María tuvo que dar a luz en un pesebre o establo, porque no había lugar para ellos en el Mesón. ¿No cree que Dios pudo haber arreglado todo de modo que Jesús naciera al menos en el Mesón? La lectura del capítulo dos de Lucas nos da la razón. La misma no fue por un imprevisto o un cabo suelto dentro del plan, sino que fue parte de éste, pues Dios lo eligió para de esa manera revelarse a los pastores que velaban en aquella región. Cuando Dios se propone revelarse a alguien, él escoge de manera anticipada y apropiada el lugar, el tiempo y la forma o manera.

Lo mismo sucedió con la llegada de los sabios o los magos de oriente. Llegaron a la casa porque ese fue el lugar y el tiempo, a fin de que estos hombres llegaran a adorar y proveyeran los recursos económicos (oro, incienso y mirra) para el viaje y la estadía de la familia en Egipto. Además, para dar paso a la profecía de Jeremías 31:15, que profetizaba la matanza de los niños, según narrada en Mateo 2:12-18, así como la salida posterior de José, María y Jesús de Egipto, según Oseas 11:1.

Por ende, no debemos hacer de un lugar y un tiempo específico el motivo de nuestra adoración, sino a Jesús por haberse revelado a nuestra vida. Según en la primera navidad Dios decidió revelarse a algunos y dejar en oscuridad a otros, del mismo modo soberanamente hace hoy. Sobre los que desea salvar trae luz e iluminación, con el propósito de ser guiados a Jesús para salvación, mientras que a otros deja en las concupiscencias de su necio corazón (Romanos 1:18-32).  

La navidad no se centra en una estampa en un pesebre (con los pastores) o en la casa (con los sabios de oriente), pues la navidad se enmarca en la encarnación del Hijo para traer salvación a aquellos que en la gracia del Padre y por medio del Espíritu Santo serían llamados a salvación (Hebreos 2:10-17).

Pastor Rufat

lunes, 22 de diciembre de 2014

THE HANUKKAH HOAX

THE HANUKKAH HOAX 

By Michael Hoffman
Christmas is a problematic time for Orthodox rabbis and their followers since it celebrates the birth of the Jesus they hate.  The rabbinic term for Christmas Eve is Nittel Nacht, a night they regard as accursed. 
There is a rabbinic tradition of refraining from marital relations on Nittel Nacht. According to Baal Shem Tov, the founder of Hasidic Judaism, to conceive a child on Nittel Nacht will result in the birth of either an apostate or a pimp. 
The most prominent rabbinic custom commonly observed on Christmas Eve is to abstain from “Torah” (Talmud) study. There is an anxiety that one’s Talmud study may unwillingly serve as merit for Jesus’ soul, corresponding to the teaching that Talmud study gives respite to the souls of all the wicked.
Refraining from Talmud study on Nittel Nacht also serves as a sign of mourning, corresponding to the rabbinic belief that Jesus “was a  false messiah who deceived Israel, worshipped a brick, practiced the magic he learned in Egypt and was born of a harlot who conceived while she was niddah (menstruating).”
There is a Talmudic custom of eating garlic on Nittel Nacht. The reason for this is attributed to the odor of the garlic which is reputed to repel the demonic soul of Jesus, which is supposed to wander on Christmas Eve like Scrooge’s dead partner Marley (cf. the rabbinic text Nitei Gavriel Minhagei Nittel). Another widespread rabbinic custom in Orthodox Judaism is to make toilet paper on Christmas Eve, a practice made popular among Hasidic Judaics by the Chiddushei Harim (cf. Reiach Hasade 1:17).
Contrast these grostesque Nittel Nacht mockeries from the lowest septic tank in hell, with the heavenly story of the Holy Family in Bethlehem —  the radiant Virgin and child, humble shepherds, and angels offering glad tidings of peace on earth to men of good will. Frankly, there is no comparison between Talmudic Judaism and true Christianity, and those who attempt to assert that Christianity has ecumenical similarities with the religion of the Talmud, are more deluded than the degraded practitioners of Nittel Nacht themselves.
In 2014 Nittel Nacht is not in effect because December 24 falls on the last night of Hanukkah. Consequently Hanukkah will be observed in lieu of the usual Nittel Nacht blasphemies.
What is Hanukkah? 
Hanukkah is a Talmudic holiday that is celebrated cursorily in the Israeli state and observed in the United States as competition for Christmas, in order to symbolically assert the supremacy of Klal Yisroel (the Judaic people) over the rest of humanity. 
The secret of Hanukkah was disclosed by Rabbi Levi Isaac ben Meir of Berdichev (renowned as “the Kedushat Levi” after his eponymous treatise), a prominent eighteenth century halachic (legal) authority. Rabbi Meir revealed a secret known only to a few: that lighting the Hanukkah menorah does not commemorate the victory of the Biblical Maccabees. 
The arcane traditional doctrine of Chazal (i.e. the “sages” of the Talmud) concerning Hanukkah is that it commemorates God’s “delight in the Jewish people” themselves, and their vainglorious celebrations. 
The secret teaching of Hanukkah is that “God” supposedly provided a mythical eight days of oil not as a means of facilitating a victory, or of guaranteeing the successful completion of a sacred duty, but rather as a sign (halacha osah mitzvah), of His continuing adoration of the Judaic people, which all the rest of us are supposed to emulate, as we in fact do, whenever we allow a menorah to be erected where a Nativity scene is banned. 
Hanukkah is Talmudism’s principal weapon, after the “Holocaust,” for injecting the religion of the Talmud into the civic life of our nation during the month of December, at a time when Christianity and its symbols, such as Nativity scenes, are increasingly marginalized or banned completely from the public square, in favor of menorah lightings, “Sanny Claws” and the collective jingle of cash registers and credit card machines. The lower Jesus, Mary and Joseph are made to descend during the Christ Mass season, the higher the Menorah and the Judaic self-worship it represents, rises.
In the religion of Judaism, the Hanukkah menorah is the symbol of the supreme position which Talmudic People supposedly occupy in God’s eyes. 
The Hanukkah menorah is not a symbol of a Biblical occurrence. Hanukkah is a man-made Talmudic tradition intended for self-idolatry. It represents the victory not of the Maccabees over the pagans, but of the selective memory of the rabbis over history. 
Hanukkah is an enduring commitment to the dark racial and religious conceit of the rabbinic and Zionist Judaics, disguised as holiday light and cheer for all, and as such it is a kind of abbreviation for and summation of the strange god of self-adulation which is the central idol of the votaries of Orthodox Judaism and the central violation of the First Commandment of Exodus 20:3 לא יהיה־לך אלהים אחרים על־פני.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Aprendiendo a esperar y a tomar sabias decisiones...



El verdadero amor no busca el mal de aquél a quien se dice amar, aun cuando tal persona parezca habernos decepcionado o traicionado. José, lejos de dar lugar a los sentimientos y a luchas mentales que ciertamente tuvo, con relación al embarazo de María, su prometida, pensó más bien en cómo protegerla y no en cómo hacerle daño.

Lamentablemente, vivimos en un mundo egoísta, individualista y hedonista. En el mismo, se piensa primero en uno, se busca cómo obtener el mayor beneficio sobre alguien o algo y cómo experimentar gozo, placer, alegría, o satisfacción, entre otros, usando a otros, sin pensar o considerar el daño que se pueda causar. ¿Podríamos llamar a eso amor? Ciertamente, NO.

El verdadero amor, no sólo se demuestra con actos, expresiones y acciones de cariño, sino que también debe evidenciarse cuando aquél a quien amamos no nos corresponde como es debido o quisiéramos. José pensó que lo mejor era romper con la relación secretamente y creyó que tal vez, ese sería el mejor final, sin embargo, Dios tenía otro plan. Dicho plan consistía en pedirle a José que confiara y tomara a María por esposa.

Es posible que tal vez, esté pensado en cómo decidir sobre algún asunto importante. Le invito a orar, a meditar y sobre todo, a no dar rienda suelta a las emociones y a los sentimientos, pues si José se hubiera dejado dirigir por ellos, no hubiese actuado conforme al plan de Dios. Pídale a Dios que aclare sus pensamientos y le muestre lo que es mejor. Recuerde, que únicamente Dios, conoce lo que es mejor para usted, lo cual siempre estará ligado a la realización de su plan o de su voluntad.

Bendiciones…

Pastor Gilberto Rufat

miércoles, 10 de diciembre de 2014

EL EVANGELIO PROMETIDO



EL EVANGELIO PROMETIDO 
Rev. Gilberto Rufat 

“Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios, que él había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras”. (Romanos 1:1-2, énfasis mío)
Si le preguntamos a la mayoría de los creyentes que significa el evangelio, encontraremos respuestas como éstas, entre otras:

1- Buenas noticias
2- La buenas nuevas de Dios
3- El mensaje de la salvación
4- Jesucristo
5- El mensaje del Nuevo Testamento

Todas y cada una de ellas son verdades relevantes y aspectos importantes en cuanto al significado del evangelio. Sin embargo, pocos creyentes podrán de manera inmediata relacionar el mensaje del evangelio con las santas Escrituras del Antiguo Testamento. Por ende, el mensaje del evangelio no es uno nuevo en el Nuevo Testamento. Esto es de suma importancia por varias razones.

sábado, 6 de diciembre de 2014

¿Cuándo fue escrito Apocalipsis, antes del 70 o después?





 Esta litografía de Robert Davis, del siglo XIX, recrea la conquista de Jerusalén por las legiones romanas al mando de Tito, hijo del emperador Vespasiano, en el año 70 d.C.


¿Cuándo fue escrito Apocalipsis, antes del 70 o después?
Rev. Gilberto Rufat


“Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él. 2Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses”. (Apocalipsis 1:1-2)

Mucho se ha debatido sobre la fecha en la que fue escrito el libro de Apocalipsis. Sin embargo, todavía sigue siendo importante establecer una fecha aproximada a los eventos, que a Juan le fueron revelados. He aprendido que a modo de poder identificar, entender o aproximarse a un evento, a una fecha o algo que se desea conocer, una de las mejores formas es partiendo de lo conocido. No tenemos que saberlo todo y nadie lo espera, por eso debemos partir de aquello que sí conocemos y que puede ser constatado. En este caso y relacionado con la fecha en la que fue escrito el libro de Apocalipsis, hay un evento que consta en los anales de la historia y que no se trata de especulaciones o de malabares hipotéticos, me refiero, al año en el que fue destruido el Templo, el año 70 dC. De manera, que si podemos determinar en la lectura del libro de Apocalipsis alguna referencia o alusión al Templo y a su estado, sabremos si fue escrito antes del año 70 después de Cristo o posteriormente.

Uno de los capítulos del libro que nos ayuda a establecer de manera inequívoca la fecha es el capítulo 11, ¿Por qué? Si el libro de Apocalipsis fue escrito alrededor del año 95 bajo el gobierno de Diocleciano, el Templo tendría que estar en ruinas, por ende, no habría más sacrificio. No obstante, a Juan se le manda a medir el Templo, el cual estaba en pie. El pasaje reconoce que se llevaban a cabo ofrendas, ya que, habla de adoración en el Templo. Pero, todavía más importante, se detallan los 3 años y medio en donde se cumpliría la profecía de Jesús en Mateo 24.

“Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo. Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada”. (Mateo 24:1-2)

A Juan le fue revelado que la ciudad sería atacada durante cuarenta y dos meses, esto es, por 3 años y medio. El historiador judío Flavio Josefo coloca la fecha de la guerra contra los judíos desde mediados del 66 al 70 dC, en donde el Templo fue destruido por los romanos bajo el mando del general Tito, en el tiempo del emperador Vespasiano, quien era su padre. El problema surge en una fecha posterior al 70 dC, ya que, como mencionamos, después de esta fecha solo quedaría lo que Jesús dijo “piedra sobre piedra”, pues todo estaba destruido. Además, después del 70 dC no hace falta que se levantara un tercer Templo, pues el Templo de Dios hoy es la iglesia, de la cual, cada creyente es piedra. Y a esto, debemos añadir, que tampoco hace falta más sacrificios, pues Jesús es el sacrificio perfecto, predestinado por Dios y consumado dentro de su tiempo, para salvación de los que habrían de creer al evangelio. Por consiguiente, podemos establecer que Apocalipsis fue escrito antes del año 70 dC, por cuanto el templo estaba en pie, se estaban llevando sacrificios, a Juan se le dijo que midiera el Templo y se habla de la destrucción no como un evento pasado, sino como una calamidad futura.

¿Qué propósito vino a cumplir la ley mosaica?

Introducción  Trataremos brevemente de contestar qué propósito vino a cumplir la ley mosaica, luego de la promesa comunicada por Dios a Ab...