sábado, 4 de julio de 2015

¿Puede una persona nacer de nuevo más de una vez?




¿Puede una persona nacer de nuevo MÁS de una vez?
Por: Gilberto Rufat

Base Bíblica – Hebreos 6:4-6

“Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio.

Preguntas a considerar:

¿Puede un creyente una vez salvado por la gracia perderse? Y si fuera posible, ¿tendría que volver a arrepentirse y nacer de nuevo?

Contexto

En el capítulo 5 de la carta a los Hebreos, se amonesta a los creyentes por su falta de crecimiento y madurez en la palabra de Dios.

“Acerca de esto tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír. Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.” (Hebreos 5:11-14)

Debiendo ya ser maduros en la fe después de algún tiempo, todavía tenían necesidad de ser enseñados en los rudimentos del evangelio o de las premisas básicas del mismo. Su desconocimiento de la palabra de Dios, los llevaba a asumir doctrinas o creencias equivocadas y una de las más que le preocupaba al autor de la carta a los Hebreos era la doctrina referente a la salvación. Los hebreos no estaban seguros de su salvación en Cristo. Por tanto, buscaban añadir elementos del judaísmo de manera que pudieran hacer de su vida religiosa una más segura, pero ¿puede y debe el creyente estar seguro de su salvación en Cristo? ¿Es necesario ser salvo varias veces durante nuestra vida de manera que aseguremos nuestra salvación?

Tres cosas salen a relucir en el verso 4 de la carta a los Hebreos, capítulo 6:


     1-   Es imposible que los creyentes verdaderos sean otra vez renovados

El significado de la palabra imposible según el diccionario de la Real Academia Española, del latín “impossibĭlis” es no posible. Si existiera posibilidad de que un verdadero creyente pudiera perderse por segunda vez, ya no quedaría, ninguna otra forma de ser salvo, por cuanto Cristo murió una sola vez por nuestros pecados y no va a morir nuevamente por los mismos.

Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos; que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.” (Hebreos 6:26-27)

“Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.” (Hebreos 9:11-12)

“Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios; y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.” (Hebreos 9:24-26)

“En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.” (Hebreos 10:10)

“porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados. Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo; porque después de haber dicho: Este es el pacto que haré con ellos Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, Y en sus mentes las escribiré, añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones.  Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado.” (Hebreos 10:14-18)


     2-   Sólo existe un Arrepentimiento verdadero

El arrepentimiento bíblico es un cambio de mente, por ende, de dirección, movido por la obra del Espíritu Santo y no por un mero deseo de la voluntad de los hombres.
En 2Corintios 7:9-10, la Biblia plantea dos tipos de arrepentimiento.

“Ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, para que ninguna pérdida padecieseis por nuestra parte. Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.

     A.      “Arrepentimiento para salvación”, en el cual Pablo usa la palabra del griego “metánoia” la cual significa:

Diccionario Vine NT
Metánoia (μετάνοια, G3341) significa - pensamiento posterior, cambio de parecer, arrepentimiento.

     B.      La tristeza del mundo produce muerte” en el cual Pablo usa la palabra del griego “lupe” la que significa:

Diccionario Vine NT
Lupe (λύπη, G3077) significa - dolor, molestia, tristeza.

Note que el arrepentimiento del Espíritu Santo es para salvación, el cual produce un cambio en el creyente y la tristeza del mundo o el arrepentimiento del mundo, el cual produce sólo tristeza, pena y dolor pero sin cambio en la persona. La doctrina de la gracia eficaz, no puede ser eficaz, si a Dios se le perdieran o extraviaran sus hijos.


     3-   El sacrificio de la cruz es suficiente

Los sacrificios en el templo eran continuos debido a que los sacrificios de los animales ofrecidos en sustitución por el pecador, sólo cubrían el pecado, pero no lo quitaban. Por tal razón, en el nuevo pacto, mediado por Jesucristo, los pecados no son cubiertos, sino eliminados y una vez resucitado, ya no queda más ofrenda que dar u ofrecer por nuestros pecados.

“Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan. De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado. Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados; porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados. Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; Mas me preparaste cuerpo. Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, Como en el rollo del libro está escrito de mí. Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen según la ley), y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último. En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.”(Hebreos 10:1-10)

Mi amado hermano, si un creyente tuviera que ser renovado, esto es volver a arrepentiorse para salvación, significaría, que el sacrificio de Jesús no fue suficiente para cambiarlo y perdonarlo, lo que claramente crearía una contradicción dentro de la propia carta a los Hebreos.

Sólo hay tres cosas que sí podemos ver en Hebreos 6:4

     1-      Personas dentro de la Iglesia sin ninguna experiencia de arrepentimiento, por consiguiente, sin salvación.

     2-      Personas que no necesitan arrepentimiento en el sentido salvífico, pues todos pecamos, sino el crecer y madurar en la fe.

     3-      Personas que quedarían sin ninguna posibilidad de salvación, pues sí interpretáramos que una vez salvos existe la posibilidad de perderse, ya no quedaría otro sacrificio por parte de Dios para ellos, pues de lo contrario, sería vituperar a Cristo, lo que muchos cristianos hacen, sin saberlo.

Conclusión

Finalmente, los creyentes en Cristo son salvos para siempre y nada pueden añadirle a la obra de Cristo, pero también deben tener cuidado de no quitarle. Cuidado en caer en el error de los Hebreos.

Bendiciones…

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