sábado, 13 de junio de 2015

¿Por qué Israel como NACIÓN no aceptó a JESÚS, el MESÍAS?



¿Por qué Israel como NACIÓN no aceptó a JESÚS, el MESÍAS?


Base Bíblica: Romanos 9:6-8

“No que la palabra de Dios haya fallado; porque no todos los que descienden de Israel son israelitas, ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: En Isaac te será llamada descendencia Esto es: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes.”


Introducción

En el capítulo nueve de la carta a los Romanos, Pablo responde al por qué Israel como nación no aceptó a Jesús como su Mesías. Varias preguntas podrían surgir: ¿Era Israel el pueblo de Dios o era que Jesús no era el Mesías? ¿Había fallado Dios o habían fallado los judíos?

Pablo expone que Dios nunca ha fallado, ni mentido, sino que la razón estriba en que no todos los que descienden de Israel, son israelitas. Por consiguiente, no todos los descendientes de Jacob (Israel) serían herederos de la promesa (Gn. 12:1-3 y7); únicamente los hijos de la promesa (los elegidos).

Alguien podría argumentar, que si todos los nacidos en Estados Unidos son estadounidenses, así como todos los nacidos en Méjico son mejicanos, entonces, ¿por qué no todos los nacidos de Israel, son israelitas? O acaso, ¿no era Abraham el padre de todos los israelitas? A continuación, varios puntos a considerar:


#1 Porque no todos los que descienden de Israel son israelitas.

Normalmente, entendemos que Israel es un concepto centrado en una nación como lo es Estados Unidos o Méjico, entre otros, pero el término Israel no es usado de esa manera en el plan salvífico de Dios. La palabra “Israel” significa "Dios contiende (lucha)" o "el que lucha con Dios".

“Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.” (Génesis 32:28)

Israel fue el nombre que Dios le dio a Jacob en Peniel, ni tan siquiera fue a Abram, quien pasó a ser Abraham. Jacob tuvo 12 hijos, a los cuales se les llamó los hijos de Jacob o los hijos de Israel. Los mismos, al pasar del tiempo, formaron las 12 tribus de Jacob o Israel, de manera que, eventualmente el nombre Israel pasó a designar a todos los nacidos de Jacob en tierra de Egipto. De ahí, que se les conociera como israelitas.


#2 Porque la simiente era Cristo y no Abraham.

Los judíos presumieron que por ser descendientes de Abraham, en términos sanguíneos o genealógicos, eran todos parte del pueblo de Dios, a lo que Pablo dice que sólo los de la fe, como lo fuera Abraham, serían llamados sus hijos.

“Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo”. (Gálatas 3:16)

En Gálatas 3:16, Pablo está haciendo referencia a Génesis 12:7, donde en la versión Reina Valera del 60 se traduce como descendencia.

“Y apareció Jehová a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra.” (Gn. 12:7)

De modo, que la descendencia o la simiente que recibiría la promesa serían los hijos de Cristo. Según la Biblia, estos fueron escogidos por la gracia de Dios antes de la fundación del mundo.

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad.” (Efesios 1:3-5)

En la carta a los Hebreos, también se nos dice que Dios envió a su Hijo al mundo para redimir a los hijos que Dios le dio.

“Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos. Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos, diciendo: Anunciaré a mis hermanos tu nombre, En medio de la congregación te alabaré. Y otra vez: Yo confiaré en él. Y de nuevo: He aquí, yo y los hijos que Dios me dio. Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.” (Hebreos 2:10-15)

Cristo vino al mundo a rescatar o a redimir los hijos que Dios le dio, quienes son llamados por medio del evangelio al arrepentimiento y la fe en Cristo. Por ende, Pablo concluye en Gálatas que todos los que creen son hijos de Dios y herederos de la promesa a Abraham.

“pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.” (Gálatas 3:26-29)



#3 Porque los hijos de Dios son los de la promesa (los elegidos).

El apóstol expone que los hijos del pacto pasarían a serlo como Isaac y no como Ismael. Note bien que de una misma simiente, en la de Abraham había dos líneas; la de Ismael, sin promesas y la de Isaac, con promesa. En la epístola a los Gálatas, Pablo presenta a los dos hijos por medio de una alegoría.

“Decidme, los que queréis estar bajo la ley: ¿no habéis oído la ley? Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre. Pero el de la esclava nació según la carne; mas el de la libre, por la promesa. Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; éste es Agar. Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues ésta, junto con sus hijos, está en esclavitud. Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre. Porque está escrito: Regocíjate, oh estéril, tú que no das a luz; Prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto; Porque más son los hijos de la desolada, que de la que tiene marido. Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa. Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora. Mas ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre. De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre”. (Gálatas 4:21-31)

Ahora, ¿qué es una alegoría? Es una metáfora extendida o continuada. A diferencia de la parábola, que es una ilustración que pretende resaltar la idea central, en la metáfora, los diferentes componentes o personajes pueden representar diferentes aspectos del tema o la idea presentada.

Pablo presenta que Agar y Sara representan, mediante la alegoría, los dos pactos (la ley y la justificación por la fe). Los hijos de la carne, representados por los hijos de Agar simbolizan a los hijos de la ley, los que no pueden heredar la promesa. Los hijos de Sara, representan a los hijos de la promesa, aquellos que como Isaac nacen por disposición divina, como en el nuevo nacimiento. Estos son los hijos de la fe, los verdaderos herederos.

“No que la palabra de Dios haya fallado; porque no todos los que descienden de Israel son israelitas, ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: En Isaac te será llamada descendencia. Esto es: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes. Porque la palabra de la promesa es esta: Por este tiempo vendré, y Sara tendrá un hijo.” (Romanos 9:6-9)


#4 Porque todos los creyentes en Cristo, gentiles o judíos son un mismo pueblo.

La Teología de Reemplazo sustituye al pueblo de Israel por la iglesia en el Nuevo Pacto, (no estamos hablando de esto), por cuanto no es correcto por las siguientes razones básicas.

    1-    En el Nuevo Testamento, el término Israel representa a los hijos de Dios y no a Israel como nación.

    2-    Dios no reemplazó nada. Pablo explica que no todos eran hijos de Dios por elección, como lo presenta en los capítulos 9 y 11 de Romanos, respectivamente.

    3-    La iglesia no sustituye a Israel, sino que la palabra iglesia representa a la congregación o a la asamblea de los hijos de Dios convocada por llamado divino. 

El apóstol Pablo tanto en la carta a los Gálatas, como a los Efesios expone que en el plan eterno de Dios, ya había preordenado que su pueblo fuese conformado por judíos y gentiles, solamente que a su debido tiempo.

“Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia. Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham. Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones. De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham.” (Gálatas 3:6-9)

La palabra previendo significa que Dios lo había determinado desde antes. El diccionario Vine dice que previendo del griego προει̂δον en su forma aorista carente de presente, significa mostrar o prever, esto significa que Dios mostró de antemano lo que había decidido en la eternidad.

No todos los descendientes de Abraham son hijos de Dios, sino los que creen por medio de la gracia divina, de los cuales, nosotros, los gentiles que hemos creído, pasamos a ser parte.

“Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación. Y a todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea a ellos, y al Israel de Dios.” (Gálatas 6:15-16)

Note, que Pablo no dice que Dios sustituyó a Israel, sino que habla del verdadero Israel de Dios, esto es, los hijos de la fe. El apóstol Pedro hace lo mismo en su primera carta cuando expresa:

“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.” (1Pedro 2:9-10)

Tal vez, no existe mejor base bíblica que la de Efesios para expresar que los gentiles pasarían a formar parte del mismo cuerpo, del mismo pacto y que serían herederos de la misma promesa.

“Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne. En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios.” (Efesios 2:11-19)

Los gentiles que creen no son miembros de un cuerpo diferente, ni de una familia diferente como algunos erróneamente enseñan, haciendo una distinción entre Israel y la iglesia. Esto era un misterio, el cual le sería revelado al apóstol Pablo.

“si es que habéis oído de la administración de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros; que por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente, leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio, del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su poder.” (Efesios 3:2-7)


Conclusión

La Biblia claramente enseña, que los gentiles pasan a ser parte del mismo cuerpo junto con los judíos que han creído y que los gentiles son participantes de las mismas promesas. El dispensacionalismo simplemente no es bíblico.


Rev. Gilberto Rufat

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