martes, 21 de junio de 2016

¿Son todos los israelitas hijos de Abraham?



¿Son todos los israelitas hijos de Abraham?


¿Los que descienden de Israel son israelitas? La pregunta puede parecer no tener sentido, pues si todos los nacidos en Estados Unidos son estadounidenses, así como todos los nacidos en México son mexicanos, entonces, ¿todos los nacidos en Israel, son israelitas? NO. ¿Por qué?

Primeramente, presumimos que el término Israel es un concepto exclusivamente centrado en una nación como lo es Estados Unidos. Sin embargo, el término Israel representa a los elegidos de Dios en su plan salvífico. Por consiguiente, existe un Israel nacional y uno espiritual; esto es, el Israel elegido por Dios dentro del Israel nacional.

En segundo lugar, el nombre dado a Abram por Dios, Abraham tiene un significado profético. El mismo significa “padre de mucha gente o de muchedumbre”. La pregunta a hacernos y a contestar en este artículo es la siguiente, ¿Está condicionada la promesa a una sola nación sobre la tierra (a Israel) o proféticamente describe el cumplimiento del plan de Dios en Cristo por medio del evangelio?

Afirmamos que la promesa hecha a Abraham no se limita a Israel como nación, sino que incluye a todos los hijos de la fe (Gá. 3:6-7) o del pacto (Gá. 4:28), a través del tiempo. Creemos que esa es la razón por la cual, Pablo se refiere a todos los creyentes en Cristo Jesús, como el Israel de Dios.

“Y a todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea a ellos, y [al Israel de Dios].” (Gálatas 6:16) (Biblia Reina Valera 1960)
 
Sin embargo, algunos teólogos pretribulacionistas dispensacionalistas hacen una diferenciación entre la iglesia e Israel para poder sostener su teología dispensacional, pero no porque la Biblia lo enseñe. Debemos entender que el Nuevo Testamento interpreta al Antiguo Testamento, ya que este último era sombra de lo que se habría de cumplirse en Cristo.

Cuando examinamos la posibilidad de que Dios tenga dos pueblos (Israel y la iglesia) a la luz de la carta a los Gálatas, vemos la imposibilidad de poder sostener dicha posición. De haberla, la misma presentaría una clara contradicción, especialmente al examinar el capítulo tres. La enseñanza del apóstol Pablo en el mismo es que todos los creyentes son hijos de Abraham sin distinción de nacionalidad, clase social o género (Gá. 3:28). La traducción de la Biblia Latinoamericana nos ayuda a ver que en Gálatas 6:16 no existe tal distinción.

Que la paz y la misericordia acompañen a los que viven según esta regla, que [son el Israel de Dios].”

El nombre Israel fue el nombre que Dios le dio a Jacob, el nieto de Abraham (Génesis 32:22-42). De manera, que el nombre Israel hace alusión a la promesa hecha a Abraham.

“Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.” (Génesis 12:2-3) 

Jacob tuvo 12 hijos, quienes formaron las 12 tribus de Jacob o de Israel. Con el paso del tiempo, el nombre Israel pasó a designar a todos los nacidos de Jacob en la tierra de Egipto. De ahí que fueran llamados israelitas, haciendo referencia a que eran hijos de Israel.

En Romanos 9, Pablo presenta que no todos los que descienden de Israel son israelitas.

“No que la palabra de Dios haya fallado; porque no todos los que descienden de Israel son israelitas, ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: En Isaac te será llamada descendencia Esto es: [NO LOS QUE SON HIJOS SEGÚN LA CARNE SON LOS HIJOS DE DIOS, SINO QUE LOS QUE SON HIJOS SEGÚN LA PROMESA SON CONTADOS COMO DESCENDIENTES].” (Romanos 9:6-8)

En Romanos 8, Pablo comunica que la salvación es segura para los escogidos de Dios (Ro. 8:33; 8:28-30). Que por tal razón, nada ni nadie los podrá jamás separar del amor de Dios (Ro. 8:35-39). De manera, que Pablo se ve en la necesidad de responder al por qué no todos los israelitas creyeron en Jesús. ¿No eran estos los escogidos de Dios? Y si lo eran, ¿les había fallado Dios? Pablo contesta categóricamente que Dios nunca le ha fallado a sus hijos.

“Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín. No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció…” (Ro. 11:1-2)

Pablo, inspirado por el Espíritu Santo contesta que no por ser descendientes de Israel eran todos israelitas y herederos de la promesa. La declaración paulina era contraria a lo que los judíos habían presumido sobre la promesa hecha a Abraham. Lamentablemente, no sólo estos no entendieron la promesa hecha a Abraham, sino que muchos cristianos en nuestros días tampoco parecen entender, ¿quiénes son los hijos de Abraham y por consiguiente, los verdaderos hijos de Dios?  A continuación, tres puntos importantes a considerar:

#1 La simiente a quien fue hecha la promesa es Cristo y no Israel como nación.

“Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo.” (Gálatas 3:16)

Los judíos interpretaron la simiente como todos los descendientes de Abraham y el Nuevo Testamento interpreta la promesa como una hecha a Cristo y por lo tanto, a todos sus hijos.

#2 Los hijos son llamados mediante la promesa y no por voluntad divina.

Los hijos del pacto pasarían a serlo como Isaac, por promesa divina y no como Ismael, por disposición humana. De la simiente de Abraham saldrían dos líneas; la de Ismael, sin promesa y la de Isaac, con promesa. En la epístola a los Gálatas, Pablo presenta a los dos hijos como una alegoría sobre quiénes heredarían la promesa y quiénes no la heredarían.  

“Decidme, los que queréis estar bajo la ley: ¿no habéis oído la ley? Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre. Pero el de la esclava nació según la carne; mas el de la libre, por la promesa. Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; éste es Agar. Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues ésta, junto con sus hijos, está en esclavitud. Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre. Porque está escrito: Regocíjate, oh estéril, tú que no das a luz; Prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto; Porque más son los hijos de la desolada, que de la que tiene marido. Así que, hermanos, [nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa]. Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había [nacido según el Espíritu], así también ahora. Mas ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque [no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre]. De manera, hermanos, que [no somos hijos de la esclava, sino de la libre].” (Gálatas 4:21-31) 

El nacimiento de Ismael fue planificado entre Sara y Abraham, pero el nacimiento de Isaac lo fue por disposición o voluntad divina.

#3 Todos los creyentes en Cristo son el verdadero pueblo de Dios, sean judíos o gentiles.

“Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia. [Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham]. Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones. De modo que [los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham].” (Gálatas 3:6-9)

Debemos fijarnos en la palabra previendo, lo que significa que Dios había determinado desde antes, quiénes pasarían a ser su pueblo. El diccionario Vine la define de la siguiente forma:

proeidon (προει̂δον, G4275), forma aorista carente de presente, prever, se utiliza de David habiendo visto anticipadamente a Cristo (Hch. 2:31): «viéndolo antes». En Gálatas 3:8, se dice de las Escrituras, personificándolas, atribuyéndoseles una actividad personal a causa de su origen divino: «la Escritura, previendo que» (Gá. 3:22).”

El apóstol expone que a Abraham se le dio la promesa cuando aún no había sido circuncidado, “previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles” (Gá. 3:8) esto es, mostrando de antemano que Dios habría de salvar también de los gentiles.

Conclusión:

No todos los descendientes de Abraham son hijos de Dios, sino únicamente los que creen por la gracia divina, de los cuales, nosotros los gentiles que hemos creído, hemos pasado a ser parte.

“pues [todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús]; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. [Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa].” (Gálatas 3:26-29)

Es contradictorio y lamentable que los oponentes de las doctrinas de la gracia crean que Israel es el pueblo escogido por Dios y que a su vez, rechacen la doctrina de la elección, la cual se cumple en la iglesia, pues la misma es la continuación y la culminación de la promesa de Dios hecha a Cristo. Dios no tiene dos pueblos, tiene solamente uno; el que desde antes de la fundación del mundo eligió (Ef. 1:4). El apóstol Pedro también lo reconoce siendo judío, cuando no hace distinción entre Israel y la iglesia en la declaración que sigue:

“Mas vosotros sois[linaje escogido], real sacerdocio, nación santa, [pueblo adquirido por Dios], para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.” (1Pedro 2:9-10)

Bendiciones.

Pastor Gilberto Rufat

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