domingo, 2 de marzo de 2014

La Iglesia Tolerante - Apocalipsis 2:18-29

La Iglesia Tolerante 
Rev. Gilberto M. Rufat

 Base Bíblica: Apocalipsis 2:18-29

“Y escribe al ángel de la iglesia en Tiatira: El Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido, dice esto: Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras. Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos. Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación. He aquí, yo la arrojo en cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella. Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras. Pero a vosotros y a los demás que están en Tiatira, a cuantos no tienen esa doctrina, y no han conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás, yo os digo: No os impondré otra carga; pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga. Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre; y le daré la estrella de la mañana. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”

Introducción
  
El mensaje a Tiatira sigue la estructura general de las demás cartas dirigidas a las iglesias de Asia, a las cuales Juan debe escribirle. Primeramente, comienza con una corta descripción de Jesucristo glorificado, en segundo lugar, vemos el reconocimiento de las cosas buenas en la iglesia, luego observamos lo que deben corregir y finalmente, presenta las promesas o el juicio asociado a la obediencia o a la desobediencia de la misma.

La descripción de Jesús está basada en el libro de Daniel capítulo 10 versículo 6 y en Apocalipsis 1:12-15.

“Y alcé mis ojos y miré, y he aquí un varón vestido de lino, y ceñidos sus lomos de oro de Ufaz.

Su cuerpo era como de berilo, y su rostro parecía un relámpago, y sus ojos como antorchas de fuego, y sus brazos y sus pies como de color de bronce bruñido, y el sonido de sus palabras como el estruendo de una multitud.” (Daniel 10:5-6)

“Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro. Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego; y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas.” (Apocalipsis 1:12-15)

Es importante destacar que la imagen revelada aquí de Jesucristo sea la misma presenciada por Daniel sobre aquél que al final de los tiempos juzgaría al mundo y con ello a todos los reinos de la tierra y a todo ser viviente.

“Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre, de la manera que viste que del monte fue cortada una piedra, no con mano, la cual desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran Dios ha mostrado al rey lo que ha de acontecer en lo por venir; y el sueño es verdadero, y fiel su interpretación.” (Daniel 2:44-45)

La piedra que golpeó la imagen vista en el sueño de Nabucodonosor, es Cristo. Los ojos en la visión de Daniel del Hijo del Hombre eran como antorchas de fuego. En Apocalipsis es descrito como “el que tiene ojos como llama de fuego.” Sus ojos revelan la profundidad de Dios, en términos de que nada escapa a su mirada y a su vez, representan la ira de Dios producto del pecado en la iglesia. Sus “pies semejantes al bronce bruñido” revelan la imagen del Rey de reyes y Señor de señores y no la del Jesús crucificado. La imagen de Jesús en Apocalipsis no es la de uno misericordioso, sino la del juez justo y soberano, al cual todos tendrán que dar cuentas.

Se reconocen en esta iglesia las “obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras.” Sin embargo, Jesús le dice: “Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras.” La palabra tolerar del griego “eao, ἐάω” significa dejar, permitir y consentir. El diccionario de la Real Academia Española define tolerar del latín tolerāre, primeramente como sufrir, llevar con paciencia. Segundo, como permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente. Tercero, como resistir, soportar, especialmente un alimento, o una medicina. Por último, como respetar las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias. En el caso de la iglesia de Tiatira, el segundo uso es el que lleva el pasaje, el de permitir algo que no es lícito, pues es contrario o ajeno a Dios.

La iglesia de Tiatira no se enfrentaba a lo que algunos llaman hoy “la nueva tolerancia”, sino que ya habían caído en la trampa de la tolerancia. Nuestra sociedad está pasando por lo que podría ser uno de los cambios más peligrosos y rápidos de la historia. El autor Josh Mcdowell lo define como una metamorfosis cultural, la que está transformando cada área de la vida de los hombres, a través de un pensamiento llamado “la nueva tolerancia"; el cual es ampliamente difundido por medio de radio, la prensa, la televisión, los libros de educación de las escuelas y las películas de cine, entre otros. Este nuevo concepto del término tolerancia está basado en la creencia no bíblica "que la verdad es relativa a la comunidad en la cual la persona participa. Es la creencia de que todos los puntos de vista, todos los sistemas de valores, todas las creencias, todas las filosofías, todos los estilos de vida y todas las religiones o declaraciones acerca de la verdad son igualmente verdaderas. Por ende, no existe verdad absoluta, sino aquella que usted desee creer, muy conveniente, ¿no?

Una de las artimañas del enemigo, a través de los siglos ha sido la expuesta por Jesús en la parábola del trigo y la cizaña, en la cual en la noche, el enemigo sembró cizaña junto al trigo, de manera que la Biblia anticipó que el diablo introduciría doctrinas de demonios, esto es engaño.

“Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios.” (1Timoteo 4:1)

El propósito de Satanás es buscar apartar a los hombres de la verdad, logrando la aceptación dentro de la iglesia de un sincretismo religioso. La palabra sincretismo se refiere al sistema filosófico que trata de conciliar doctrinas diferentes, en este caso religiosas. El enemigo sabe que no puede destruir la palabra de Dios, pero está resignado a lograr adulterarla, de modo que muchos sean guiados al error.

“Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.” (2Tesalonisenses 2:7-12)

No debemos ser ignorantes, pues Satanás no se presentará en la iglesia mediante el uso de la imagen medieval del diablo rojo, con cuernos y un tridente, sino que vendrá como un ángel de luz. La Biblia describe los tiempos postreros como tiempos peligrosos; tiempos en donde Jesús mismo profetizó en Mateo 24:24, que si no fuera por él, aun los elegidos caerían en el error o la apostasía.

Si alguien piensa que los pensamientos son sólo eso, se equivoca. Los pensamientos, una vez aceptados, pasan a formar parte de nuestro sistema de creencias, los cuales a su vez, pasan a formar parte de nuestro patrón de vida o conducta. La aceptación de la nueva tolerancia dentro de la iglesia es tan destructiva que Jesús mismo le llama “las profundidades de Satanás.” Lo triste de todo, no es que la sociedad haya aceptado la redefinición del término tolerancia, sino que las iglesias llamadas históricas, actualmente comienzan a caer, una tras otra, en las garras de las “profundidades de Satanás”. El mensaje a Tiatira es claro; primero, que la doctrina no debe ser adulterada, segundo, que la tolerancia deber ser considerada como dañina y la respuesta correcta debe ser el arrepentimiento genuino y la vuelta o el regreso a la sana doctrina.


I. La doctrina debe regir a la iglesia y no la tolerancia.

“Pero a vosotros y a los demás que están en Tiatira, a cuantos no tienen esa doctrina, y no han conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás, yo os digo: No os impondré otra carga; pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga.”

La nueva redefinición del término tolerancia, forzará a las personas a consentir y a aprobar lo que como cristianos no podemos aprobar. Su agenda es la siguiente:

1- Establecer y perpetuar que cada individuo debe vivir de la manera que desee.

2- Adoctrinar a las personas a pensar que la posición de otras personas es tan válida como la suya.
 

3- Llevar a las personas a aprobar, respaldar y a apoyar las creencias y estilos de vida de otros (aunque para ellos no sean correctos). La agenda de la Nueva Tolerancia no es la simple aceptación de las personas que son diferentes o que creen o se comportan de forma diferente, sino la aprobación y la participación en sus actitudes y actividades.

El llamado de Pablo a Timoteo debe ser considerado con urgencia y seriedad. Veamos:

“Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.” (2Timoteo 4:1-5)

Timoteo debía permanecer sobrio, sin embargo al presente, un sin número de pastores se rinden a lo que ellos llaman una nueva teología. La tolerancia a Jezabel, a los que tienen la doctrina de Balaam y a la doctrina de los nicolaítas entre otros, es el resultado de un determinado tiempo de erosión de las doctrinas de la iglesia. Un árbol no se caerá jamás de un solo hachazo, pero de unos cuantos, sí.


II. La tolerancia basada en la aceptación de mentiras traerá consigo toda clase de inmoralidad.


“Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos.”

Tácticas de la “nueva tolerancia”:

• Toda objeción será rotular negativamente como "fobia".

• La oposición será "odio".

• Los señalamientos serán vistos como "prejuicios".

• Toda convicción será vista como "fanatismo" o “fundamentalismo”.

• Las oraciones y símbolos cristianos serán "discriminatorios".

Vivimos tiempos peligrosos en los cuales una parte de la iglesia parece haber perdido la capacidad de discernir la mentira de la verdad.

“También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita. Porque de éstos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias.” (2 Timoteo 3:1-6)

La inmoralidad es parte del paquete de la tolerancia, pues una vez perdido el punto de referencia para juzgar el bien del mal, los seres humanos usamos aquello que nos conviene para establecer nuestras falsas convicciones, así como para justificar la inmoralidad como la estamos viendo y viviendo.


III. El arrepentimiento y no la tolerancia es el mandato de Dios para la iglesia. 

 
“Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación. He aquí, yo la arrojo en cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella. Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras.”

El llamado de Dios a los que desean vivir en la luz es el renunciar a las tinieblas y permanecer en la luz hasta que Cristo vuelva.

“Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.” (2Pedro 1:19-21)

Dios no es tolerante y por consiguiente, la iglesia tampoco debe ser tolerante. No olvidemos que hay una gran diferencia en identificarnos con el pecador y en consentir con el pecado. Cuidado con el consentimiento, pues es pecado. La iglesia, ni ningún líder tienen derecho de cambiar lo que Dios ya previamente estableció. Escuché una vez a alguien decir: “La tolerancia es una cualidad de un hombre sin convicciones.”

La iglesia es llamada a ser “columna y baluarte de la verdad.” (1Timoteo 3:15) Columna, tiene el sentido de dónde debe estar edificada la iglesia y baluarte, lleva la connotación de defensa de la verdad, esto significa que una iglesia que desea serle fiel a Dios no comprometerá la verdad, por lo que Jezabel no tiene cabida en la iglesia de Dios. Ahora pregúntese, entonces, ¿cómo es posible que Jezabel esté presente en tantas llamadas iglesias en la actualidad?

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