lunes, 27 de octubre de 2014

Filipenses 1:20


"conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte." (Filipenses 1:20)

La fe de Pablo no estaba basada en conjeturas sobre el futuro, sino en la soberanía de Dios. De manera, que estaba convencido de que Dios le guardaba, lo cual le permitía enfrentar su presente con optimismo. Uno (optimismo), no basado en sus recursos, estrategias y habilidades, entre otros, sino en el plan de Dios.

Mi amado hermano(a), nuestras vidas le pertenecen a Dios. No somos pecadores perdonados solamente, somos más que eso, pues somos sus hijos, comprados a precio de sangre, la de su Hijo, Jesucristo. Por tal razón, debemos entender que viviremos y realizaremos lo que Dios en su gracia nos permita.

Entendiendo que nuestras vidas le pertenecen a Dios, vivamos a Cristo hoy, démosle el primado y la gloria a Dios en todo lo que hagamos y aprendamos a descansar en Dios. Les deseamos un bendecido día, pues si está leyendo esta corta reflexión, es porque Dios le ha dado el don de la vida.

Pastor Gilberto Rufat

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