sábado, 7 de febrero de 2015

De la muerte a la Vida

Pasaje para meditar:

"Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados." (Efesios 2:1)

Comentario:

Vivimos en un tiempo en donde las películas sobre hombres muertos que viven como "zombies" o los vampiros están de moda. Pero, sabemos que en la realidad, están muertos.

Pablo presenta el estado del pecador o del no creyente, como el de un hombre muerto, porque se encuentra bajo la ira de Dios y porque su necio corazón está acondicionado al mal (Ef. 2:3).

El profeta Jeremías lo presentó de la siguiente manera:

"¿Mudará el etíope su piel, y el leopardo sus manchas? Así también, ¿podréis vosotros hacer bien, estando habituados a hacer mal?" (Jeremías 13:23)

Mientras a el profeta Ezequiel, también le fue revelado el estado caído del pueblo de Israel, mediante la imagen del valle de los huesos secos.

"Me dijo luego: Hijo de hombre, todos estos huesos son la casa de Israel..." (Ezequiel 37:11)

De manera, que el apóstol le enseñó a los creyentes en Éfeso, que únicamente Dios puede hacer que un muerto viva. El cristianismo no trata de cómo Dios hace que gente mala sea buena, sino de cómo gente muerta, puede volver a la vida.

La salvación es, por consiguiente, el mayor milagro de la gracia de Dios. No sólo desde el punto de vista espiritual en el que nos encontrábamos, sino más bien, desde el punto de vista en el que pudiendo Dios haberse apartado para siempre de nosotros por su santidad, no lo hizo o porque pudiendo habernos juzgado, según su justicia, decidiera tener misericordia.

Conclusión:

Quien fuera mi pastor, el Rev. Carlos Cortés me enseñó que los muertos no deciden, pero Dios sí. Además, que no podía pagar lo que Dios había hecho en mí, pero sí, que podía disponerme a vivir una vida en respuesta al más grande amor, el de Dios por sus hijos. Hoy vivo celebrando el milagro de la resurreción y proclamándolo, a través de la predicación, la enseñanza de la palabra de Dios y una vida dedicada a él.

pastor Gilberto Rufat

viernes, 6 de febrero de 2015

Bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen


Pasaje para meditar:

"Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen. Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron." (Mateo 13:16-17)
Comentario:

Jesús le dijo a sus discípulos que ellos eran dichosos al poder escuchar con atención el mensaje del reino de Dios y que se les fuera otorgado el privilegio de entender. Pero, ¿por qué los discípulos podían ver y oír lo que para otros era tropezadero o algo que rechazaban?

"El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado." (Mateo 13:11)

De manera, que los discípulos gozaban de la gracia o el favor divino, al ser capacitados para poder entender cosas que a otros no les eran dadas a conocer. Ahora bien, Jesús no estaba diciendo que el oculta el mensaje del reino, sino que los hombres en su naturaleza caída no podían entenderlo por sí mismos.

"Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyen pesadamente, Y han cerrado sus ojos; Para que no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y con el corazón entiendan, Y se conviertan, Y yo los sane." (Mateo 13:15)

Por consiguiente, únicamente los que el Padre en su soberana gracia llama a escuchar responderán al mensaje del reino, ni uno más y ni uno menos. Jesús lo declaró de manera categórica cuando dijo:

"Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero." (Juan 6:44)


Ninguno es ninguno. Por lo tanto, los creyentes debemos ser agradecidos por la gracia recibida para salvación y no debemos descuidar la lectura diaria de la palabra de Dios, ya que, él desea hablarnos por medio de la misma cada día.

Bendiciones,

pastor Gilberto Rufat
Primera Iglesia Bautista Emanuel de Cleburne, TX.

Sed llenos del Espíritu


Pasaje para meditar:

"No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu." (Efesios 5:18)

Comentario:

Después de que el apóstol Pablo les expusiera a los creyentes de Éfeso, lo privilegiados que eran por haber sido partícipes del soberano plan de la salvación, les instó a vivir a la altura y dignidad de los hijos de Dios.

Al inicio del capítulo cinco, los creyentes son llamados a ser imitadores de Dios como hijos amados y a andar en amor. Se les recuerda que en Cristo eran luz y que de esa manera debían vivir. Pero Pablo no estaba enajenado de que el viejo hombre estaba viciado conforme a los deseos engañosos (Ef.4:22).

La clave entonces era el renovar sus mentes y vestirse del nuevo hombre (Ef.4:23-24). Sin embargo, esta nueva vida no residía en un mero esfuerzo humano por agradar a Dios, sino en permitirle a Dios, que tomara el control de sus vidas. Es por esta razón, que Pablo los llama a ser llenos del Espíritu Santo.

Desde el primer capítulo de la epístola, el apóstol presenta la obra del Espíritu Santo comenzando con la salvación y residiendo en cada creyente como sello y garantía de la misma (Ef.1:13-14). De manera, que el éxito como cristianos consiste en rendirnos a la obra de Dios Espíritu Santo.

Pablo presenta la llenura o el control del Espíritu Santo, no como una sugerencia, sino como un mandato. Uno, que no radica en un evento del pasado o en una experiencia en el presente, sino en un acto de sumisión diario a la obra del Espíritu Santo.

Conclusión:

Ser llenos del Espíritu no significa cuánto del Espíritu Santo un creyente posee, más bien, cuánto él controla, pues Dios no da el Espíritu por medida (Jn.3:34). Por último y no menos importante, recuerde que la Biblia enseña que sólo el Espíritu puede producir el fruto de una vida agradable a Dios en nuestras vidas (Gá.5:22-23). ¡Rindámonos al Espíritu Santo!

pastor Gilberto Rufat

Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios


Pasaje para meditar:

"Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención." (Efesios 4:30)

Comentario:

La carta a los Efesios resalta la importancia de la obra del Espíritu Santo en la vida de los creyentes hasta el día de la redención. Una, que lamentablemente no es conocida por muchos cristianos, al desconocer la razón por la cual el Espíritu Santo vino a morar en ellos (Ro. 8:9,11).

Algunos parecen tener un concepto teológico del Espíritu Santo, como si éste, luego de haber sido el agente regenerador en la obra de la salvación de sus vidas, quedara en una especie de sueño profundo hasta la segunda venida de Jesucristo. Mientras otros, parecen haberlo encerrado en algún cuarto aislado en sus vidas.

La Biblia expone que le contristamos, cuando no vivimos a la medida de la altura de la plenitud de Cristo (Ef. 4:13). Ya que, fue el Espíritu quien nos separó para Dios (ser santos), pero también es él, quien nos lleva a través del proceso de la santificación.

Este proceso no tiene otro fin, que no sea hacer que los hijos de Dios se conformen a la imagen de su Hijo. "Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos." (Ro. 8:29)

El Espíritu Santo es más que un sello en nosotros y que una garantía, puesto que es una persona con quien relacionarnos. Jesús dijo: "Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré."(Jn. 16:7)

Conclusión:

Le invito a conocer y a relacionarse con el Espíritu Santo. Después de todo, es a él a quien la Biblia dice que contristamos (Ef. 4:30), resistimos (Hch. 7:51) y apagamos (1Ts. 5:19).

pastor Gilberto Rufat

Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo


 
Pasaje para reflexionar:

"¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros." (Hechos 7:51)


Comentario:

Estas palabras conforman la parte final de la defensa de Esteban, ante los líderes judíos, quienes falsamente le habían acusado de blasfemar contra Moisés y contra Dios (Hch. 6:11). Su mensaje trasciende el tiempo, ya que la dureza del corazón del hombre, así como la ceguera espiritual, son propias de la naturaleza pecaminosa humana acondicionada al mal.

La falta de apertura y respuesta hacia la palabra de Dios, al igual que en aquellos días, responde precisamente a la naturaleza caída en la que se encuentran los hombres. Por consiguiente, muchos resisten la obra del Espíritu Santo. Sin embargo, mientras estos le resistían, en Esteban se evidenciaba la obra salvadora del Espíritu Santo, alcanzado a pecadores como éste a la salvación.

La doctrina de la gracia eficaz o irresistible establece, que mientras unos rechazarán la obra de la salvación, otros la abrazarán, pero no según una mera decisión del incircunciso corazón humano, como señala el texto que estamos considerando en la reflexión, sino según la soberana elección de Dios. Jesús lo expresó de la siguiente manera:

" Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero." (Jn. 6:44)

La Biblia es consistente en mostrar que sólo aquellos que fueron llamados soberanamente a salvación, pudieron responder inmediatamente al sígueme del Señor y también pudieron perseverar en él sin necesidad de algún convencimiento, estrategia o manipulación humana.

Conclusión:

La verdadera razón del porqué unos se salvan y otros no, no radica en una decisión del corazón caído, por cuanto está muerto al pecado (Ef.2:1), sino en la gracia eficaz obrada mediante el Espíritu Santo, en los que Dios, mediante su soberana gracia tuvo a bien salvar.

pastor Gilberto Rufat

No apaguéis al Espíritu.


Pasaje para meditar:


"No apaguéis al Espíritu." (1 Tesalonicenses 5:19)

Comentario:

La manera en la que decidimos vivir cada día expresa nuestra gratitud y contentamiento como hijos de Dios, así como nuestra madurez espiritual. Por esta razón, Pablo finaliza su primera carta a los Tesalonicenses, llamándoles a vivir de una manera sobria y diligente, pues no estaban ajenos de los retos y los eventos que estarían próximos a suceder.

Por consiguiente, debían mantenerse en oración y en acción de gracias a Dios, aprender a examinarlo todo y a retener lo bueno y a alejarse de toda especie de mal, puesto que debían vivir como santos, como gente que fue apartada para el Señor y que fue comprada a precio de sangre.

Jesús no le ofreció el paraíso a nadie en la tierra. Nos ofreció el privilegio de poder seguirle, si estamos dispuestos a tomar nuestra cruz cada día, a fin de seguirle. Nuestra esperanza como cristianos debe trascender el mundo en el que vivimos y debe proyectarse hacia la eternidad. De manera, que según no hay cristianismo sin cruz, tampoco hay vida cristiana sin ella y aun así, sigue siendo un privilegio ser hijos de Dios.

Conclusión:

La manera en la que vivimos apaga al Espíritu Santo con el que fuimos sellados para el día de la redención. Agradezcamos que ya no vivimos en tinieblas, pues aunque no entendamos, ni veamos propósito en los eventos que tal vez nos toque vivir, eso jamás significará que los mismos carezcan de propósito y significado, según el soberano plan de Dios para nuestras vidas.

pastor Gilberto Rufat

domingo, 1 de febrero de 2015

LA REENCARNACIÓN Y SUS EVIDENCIAS

LA REENCARNACIÓN Y SUS EVIDENCIAS
Por: Dr. Donald T. Moore

 
La doctrina de la reencarnación forma parte de las antiguas escrituras de muchas sectas hindúes y del budismo. Su influencia en el occidente se ha palpado en el campo de la filosofía desde los tiempos de Platón, que probablemente fue influenciado por las religiones de la India. Sin embargo, desde el siglo pasado su influencia ha intensificado en el occidente y en Puerto Rico donde su aceptación ha sido principalmente en círculos espiritistas[1], aunque también se palpa en las sectas orientales.[2]

Existen diferentes definiciones de la reencarnación la cual a veces se llama la trasmigración del alma y la metempsicosis. Debido a la influencia predominante espiritista en este país, nuestro enfoque será principalmente en relación con su posición y, en particular, con las formaciones doctrinales de Allan Kardec, el codificador de este movimiento. No obstante, algunas de las ideas expuestas aplicaran también a los sistemas doctrinales de los creyentes en la reencarnación de la Nueva Era y de las religiones de India.

Una nota adicional acerca del enfoque de este estudio: hay que analizar esta doctrina dentro del contexto amplio de su pensamiento para poder entender su significado dentro del credo espiritista o espírita. En otras palabras, no se puede aislar la reencarnación de otras ideas relacionadas con todo el sistema.

Definición y contexto de la reencarnación

Según Allan Kardec, existen cuatro posibles alternativas para el ser humano en su porvenir de ultratumba. Según la creencia materialista o nihilista, lo que le espera es la nada. Según la creencia panteísta (de la Nueva Era y las religiones de la India), lo que espera el alma es la absorción en el todo universal. Según la iglesia cristiana, le espera la individualidad con la determinación definitiva de su destino a la vida eterna o la muerte, o el cielo o el infierno. Según la doctrina espiritista, le espera la individualidad con progresión indefinida. Esto significa que el espíritu individual de cada persona progresará indefinidamente por medio del proceso de la reencarnación, la cual quiere decir la "vuelta del espíritu a la vida corporal" o la "pluralidad de existencias" del espíritu en cuerpos humanos. Esta doctrina es una de cinco postulados básicos de los que se autodenominan espiritistas científicos.

Para ellos el espíritu y el alma son lo mismo. Dicha entidad preexiste su entrada y habitación en un cuerpo humano y continúa su existencia posterior al deceso de la carne.[3] En tu caso personal quiere decir que tú no comenzaste a existir cuando naciste, sino que tu espíritu existía en otros cuerpos antes y que después de la muerte de tu cuerpo ese mismo espíritu continuará viviendo individualmente. De modo que se trata de un dualismo completo o absoluto entre el cuerpo y el espíritu (alma).

¿PUEDE UN CREYENTE PERDER SU SALVACIÓN, SEGÚN HEBREOS 6:4 AL 6?

  ¿PUEDE UN CREYENTE PERDER SU SALVACIÓN, SEGÚN HEBREOS 6:4 AL 6?    Base bíblica: Hebreos 6:4-6   “Porque es imposible que los que un...