jueves, 23 de abril de 2015

Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios - 1Pedro 5:5-7



Pasaje a considerar:

5Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes 6Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; 7echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.” (1Pedro 5:7)

Comentario:

Uno de los problemas que todos confrontamos en algún momento en nuestro desarrollo de manera consciente y luego evidente, es el de sujetarnos a otros. Por tal razón, Pedro instruye a todos, comenzando desde los más jóvenes a lo siguiente:

  1-      Sujetarse a la autoridad

Desde que comenzamos a crecer en el hogar, pasamos por esa impresión de que nuestros padres no lo saben todo y que se equivocan. De modo, que nos preguntamos si debemos obedecerles. Lo que realmente aflora, es nuestro estado pecaminoso, el cual en su momento dado se muestra, rebelándose contra todo principio de orden y autoridad. Éste comienza contra nuestros padres, para luego evidenciar que es en sí mismo contra Dios.

  2-      Humillarse bajo la poderosa mano de Dios

Los hijos de Dios somos llamados a vivir en lo dispuesto por Dios en todas las áreas de la vida. De ahí, la necesidad de revestirse de humildad. Esto es, a confiar en que lo establecido por Dios, cumple una función; aunque no siempre la entendamos.

  3-      Echar toda nuestra ansiedad sobre él

Debemos despojarnos de toda ansiedad, por cuanto nos quita las fuerzas del día, no nos ayuda a buscar las soluciones correctas y al final es contraria a nuestra confianza en Dios.

Conclusión:

Dios colocó orden en todo lo creado, por consiguiente, espera que sus hijos se sometan y aprendan a confiar en él porque él tiene cuidado de ellos. La conclusión que Pedro comparte con sus hermanos se centra en que debían creer que Dios velaba por ellos.

Pastor Gilberto Rufat

lunes, 20 de abril de 2015

La gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres - Tito 2:11


La gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres


11Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres.” (Tito 2:11)

Si se lee este versículo aislado del contexto, alguien podría presumir de haber encontrado evidencia en contra de la elección divina, pues el versículo lee, "la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres.” El problema con esta interpretación del pasaje, es que si la gracia de Dios se hubiese manifestado para alcanzar a todos los hombres, entonces encontraríamos una contradicción en la Biblia, puesto que la palabra enseña que son pocos los que se salvan (Mt. 7:13). Además, obtendríamos la primera evidencia de que no todo lo que Dios se propone, puede ser realizado. De manera, que sería imposible tener alguna seguridad de salvación. Sin embargo, una mirada al contexto que precede a Tito 2:11 muestra con toda claridad que la referencia “a todos los hombres” es en sí misma, a todos los salvados por la gracia o a todos los que la gracia de Dios ha alcanzado.

En el capítulo dos, Pablo instruye a Tito a enseñar a todos en la iglesia, así como fuera de ella a asumir su responsabilidad y deberes, para que la palabra de Dios no fuese blasfemada (Tito 2:5). De modo, que los ancianos, las ancianas, las mujeres jóvenes, los jóvenes y los siervos debían sujetarse a la palabra de Dios y permanecer en el lugar en el que fueron llamados, mostrando fidelidad en todo, para que la palabra de Dios fuese adornada con sus acciones. Lo que Pablo le instruye a Tito, es que debía enseñar que la gracia en la salvación era una común a todos los salvados, de forma tal, que no debía haber diferencias en cuanto a la misma entre ellos, pues todos fueron alcanzados mediante la manifestación de la gracia divina.

1Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina. 2Que los ancianos sean sobrios, serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la paciencia. 3Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; 4que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, 5a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada. 6Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes; 7presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, 8palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros. 9Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones; 10no defraudando, sino mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador.” (Tito 2:9-10)

Es lamentable el desconocimiento que algunos evidencian en su afán por defender lo indefendible, pues el versículo que citan como evidencia, es parte de una carta (Tito), cuyos destinatarios son mencionados desde el comienzo, como los escogidos de Dios.

1Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo, conforme a la fe de los escogidos de Dios y el conocimiento de la verdad que es según la piedad.” (Tito 1:1)

Apacentad la grey de Dios - 1Pedro 5:1-4


Pasaje a considerar:

1Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada: 2Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; 3no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. 4Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.” (1Pedro 5:1-4)

Comentario:

En el capítulo cinco, Pedro ruega a los ancianos a apacentar la grey de Dios, como uno que está sujeto al mismo llamado. Los ancianos del primer siglo de la era cristiana representaban al líder o a los líderes establecidos por Dios, a fin de cuidar las iglesias.    

A estos líderes se les exhortó a dicha tarea, como su primera y máxima responsabilidad. Tres puntos resaltan en la lectura de 1P.5:1-4:

  1-      La grey o el rebaño no les pertenecía a los líderes.

Las iglesias no le pertenecen ni a los ancianos ni a los pastores, así como tampoco al grupo de líderes en o fuera de las mismas.

  2-      El líder debía cumplir con sus deberes.

Debía cuidar de la iglesia, trabajar voluntariamente, no buscando la ganancia deshonesta, sin enseñorearse de las personas y debía ser ejemplo a otros.

  3-      El liderato debía esperar en el Príncipe de los pastores.

Cada líder que ha sido llamado le responderá a Dios. Por lo tanto, debe esperar recibir una corona incorruptible de gloria, solamente después de cumplir con su trabajo.

Conclusión:

Esta porción de las Escrituras nos permite considerar dos aspectos generales del ministerio; es un gran privilegio servir a Dios para aquellos que fueron llamados a esta tarea y es un privilegio para una iglesia local contar con un liderato provisto directamente por Dios.

Pastor Gilberto Rufat

martes, 14 de abril de 2015

EL MILENIO: ¿ANTES O DESPUÉS DE LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO?



El milenio: ¿antes o DESPUÉS de la segunda venida de Cristo?


En nuestros días, es muy común que los cristianos crean en la doctrina de un reino milenial al final de la segunda venida de Cristo. Pero, ¿qué es el milenio? El milenio representa el periodo del Reino de Dios sobre la tierra y precede al estado final, en el cual el Señor establecerá su reino de justicia y paz y regirá junto con los santos con vara de hierro. Sin embargo, “la interpretación del milenio se ha convertido en un campo de batalla, a través de los siglos. Los intérpretes de los siglos II y III entendieron los «mil años» literalmente. Orígenes y Agustín fueron los primeros que lo espiritualizaron, y enseñaron que el milenio empezó con la resurrección de Cristo y que se prolonga a toda la época de la Iglesia. Siguiendo esta línea, la iglesia romana ha rechazado la interpretación literal. En nuestros tiempos ha habido tres posiciones básicas y en torno a éstas giran otras posiciones.” [1] Debemos destacar, que no todos en cada una de las posiciones piensa de la misma forma, lo que significa que existen variaciones aun en ellas. De manera, que solamente iremos sobre lo básico en cada una de las mismas.

Los postmilenialistas creen en un periodo milenial literalmente, esto es, un periodo con una duración de mil años. Estos lo consideran como “un futuro periodo de éxito para el evangelio en la historia antes de la venida de Cristo.” [2]

Los amilenialistas básicamente creen que no existe un reino milenial literalmente, esto es, un periodo de mil años exacto. Los mismos consideran que los mil años son representativos del periodo que durará el milenio, en el cual, el evangelio sería proclamado y la iglesia crecería sobre la tierra, hasta la consumación del reino en su estado final en la segunda venida de Jesucristo. “Según el amilenialismo, el milenio de Apocalipsis 20:1–6 se cumple espiritualmente en la época presente antes del regreso de Jesucristo. De modo, que el milenio o reino de Cristo está en existencia al presente. Los amilenialistas afirman que el milenio comenzó con la resurrección y/o la ascensión de Cristo y será consumado cuando Jesús regrese nuevo a establecer el Reino Eterno que es mencionado en Apocalipsis 21–22.” [3]

En las primeras dos posiciones, el periodo milenial es antes de la segunda venida y no después, como en la posición premilenialista.

Los premilenialistas creen en un milenio literal, así como los postmilenialistas, lo único, que según los primeros, el milenio comenzará después de la segunda venida de Jesucristo. Estos dividen la segunda venida en dos partes; una para el “rapto secreto” de la iglesia y la otra para la venida visible del juicio final en la segunda venida de Jesucristo.   

¿De dónde partiremos? La mejor manera de llegar a la verdad o a la veracidad de cualquier evento, circunstancia, argumento, teoría o declaración de la verdad, entre otras, es sometiendo a prueba los hechos a la luz de la evidencia que conocemos es constatable. Nunca es sabio comenzar sobre la base de suposiciones y especulaciones y menos aún, cuando no son necesarias. Por consiguiente, partiremos de las verdades que sí conocemos en la Biblia, para analizar y someter a juicio las diferentes posiciones, con el propósito de ver cómo encajan en la verdad que ya conocemos.

Sabemos que existe un amplio debate referente a dicho tema, sin embargo, no consideramos que el mismo sea tan oscuro como para no llegar a una conclusión más allá de toda duda razonable. A continuación, presentamos de la manera más sencilla posible, las consideraciones relacionadas con el tema del milenio para que pueda llegar a su propia conclusión.

lunes, 13 de abril de 2015

No vivir el tiempo que resta en la carne - 1Pedro 4:1-2

Pasaje a considerar:

"Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado, para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios." (1 Pedro 4:1-2)

Comentario:


Pedro presenta que a través de la muerte de Cristo, se puso fin al problema del pecado de los elegidos. Por consiguiente, los llamados debían hacer lo mismo; crucificar su carne con sus pasiones y deseos engañosos. Siendo así, la única manera de morir al pecado, era muriendo a la carne.

Pero, ¿qué significa morir a la carne? El apóstol les dice que no debían vivir el tiempo que les restaba en el mundo, viviendo conforme a las concupiscencias de los hombres, sino de acuerdo a la voluntad de Dios.

Es importante destacar, que o se vive dentro del marco de la voluntad de Dios o fuera de él. En ningún lugar en las Escrituras se dice, que podamos vivir una vida agradable a los ojos de Dios, a medias.

Note, que el apóstol dice que para ello, debían armarse del mismo pensamiento de Cristo. Los pensamientos de Dios se encuentran en la Biblia, por lo tanto, la única manera de saberlos es a través de la lectura y del estudio de la misma.

Así que, por medio de la obediencia a la palabra, podrían afrontar cualquier adversidad estando convencidos del cuidado soberano de Dios.

Conclusión:


El problema del pecado de los llamados a salvación, fue resuelto de una vez y por todas por medio del sacrificio vicario de Cristo en la cruz. Sin embargo, el problema de la carne, debe ser vencido por medio de una disposición diaria a vivir en sujeción y obediencia a Dios, mediante una buena conciencia, centrada en su providencia.

Pastor Gilberto Rufat

viernes, 10 de abril de 2015

Cristo padeció una sola vez por los pecados -1Pedro 3:18

Pasaje a considerar:

"Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu." (1 Pedro 3:18)

Comentario:

Pedro usó como ejemplo la aflicción de Cristo, con el propósito de alentar a los creyentes en la dispersión, pues estaban siendo perseguidos. El apóstol les recuerda que mediante la aflicción de éste, Dios cumplió su plan soberano de salvación; por cuanto (los creyentes) habían sido rescatados por la gracia divina.

El apóstol quiso dejar en sus mentes, la verdad de que existe propósito en todo lo que acontece. De tal modo, que la muerte de Cristo, era y es el mayor ejemplo a seguir para los creyentes.
Hay tres verdades teológicas en este versículo que deben confortar los corazones de los creyentes con respecto a su salvación.

1- Cristo murió una vez.

Que Jesús no tenga que morir otra vez, es la mayor evidencia y seguridad de salvación de los elegidos (1P.1.2).

2- Cristo murió en sustitución de los elegidos.

La muerte de Jesús fue predestinada para satisfacer la demanda de la justicia de Dios, en sustitución de aquellos que serían rescatados (1P.1:18-20; 2:24).

3- Cristo murió para llevarnos a Dios.

La muerte de Jesús tendría como propósito acercarnos a Dios por siempre, de forma tal que pasásemos a ser el pueblo escogido por él (1P.2:9-10).

Conclusión:

La muerte de Jesús en la cruz tuvo como efecto, que aquellos que según el puro afecto de su voluntad serían llamados y completamente perdonados, mediante la justicia ofrecida por Cristo en la cruz, pasasen a ser parte de la familia de Dios por la eternidad; aunque tuviesen que pasar por diversas pruebas (1P.1:6-7).

Pastor Gilberto Rufat

¿PUEDE UN CREYENTE PERDER SU SALVACIÓN, SEGÚN HEBREOS 6:4 AL 6?

  ¿PUEDE UN CREYENTE PERDER SU SALVACIÓN, SEGÚN HEBREOS 6:4 AL 6?    Base bíblica: Hebreos 6:4-6   “Porque es imposible que los que un...