miércoles, 8 de abril de 2015

El evangelio reducido a consejo - Loraine Boettner


Porque los ojos del Señor están sobre los justos 1Pedro 3:12

Pasaje a considerar:

"Porque los ojos del Señor están sobre los justos, Y sus oídos atentos a sus oraciones; Pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal." (1 Pedro 3:12)

Comentario:

Los creyentes se enfrentan a las mismas situaciones de la vida que los no creyentes. También se enfrentan a los retos de vivir su fe en un mundo hostil. Sin embargo, Pedro les exhorta a vivir de acuerdo a lo establecido por Dios, porque de esta manera contarían con el favor y la gracia divina.
El cristianismo de hoy, como dijera Paul Washer, lamentablemente se ha convertido en un accesorio. La realidad es que el cristianismo que no se vive, no es cristianismo. A Dios no le podemos engañar. La Biblia dice que todo lo que los hombres sembraren, eso cosecharán.

Vivimos en un mundo fascinado por la "exitolatría", pero, según la Biblia, el único camino para alcanzar el éxito es la obediencia a la palabra de Dios. Esperar en Dios cuando deliberadamente se le desobedece es absurdo. Pedro no le vendía cuentos, sueños e ilusiones a la gente. El apóstol, con toda claridad le decía a los creyentes, que no esperaran que Dios actuara a su favor cuando no estuvieran dispuestos a vivir de acuerdo a su palabra.

Podemos observar que tenemos un sinnúmero de palabreros, buscones y aduladores, que con tal de obtener lo que buscan de la gente, están dispuestos a adulterar y a diluir la palabra, afectando a aquellos que la ignoran o desconocen. Nadie puede esperar la intervención o la mano de Dios en aquello sobre lo que se ha desobedecido, por cuanto lo que podrá experimentar es la corrección y la disciplina de Dios.

Conclusión:

La expresión "los ojos del Señor están sobre los justos", es más que una alusión a su cuidado, es un llamado a velar por la manera en la que nos conducimos. Vivir justamente, es vivir de acuerdo a la norma o a lo establecido por Dios. El Señor no se agrada en la desobediencia, ya sea que provenga de sus hijos o de los que no lo son.

pastor Gilberto Rufat

Dando honor a la mujer como a vaso más frágil - 1Pedro 3:7


Pasaje a considerar:

"Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo." (1 Pedro 3:7)

Comentario:

No existe una mejor manera de testificar de Cristo, que aquella que es adornada con un claro testimonio. Los esposos a los que Pedro suscribe, debían reconocer que también confrontarían las mismas situaciones que las esposas que tenían cónyuges inconversos.

El apóstol les recuerda que ellos "igualmente", deben prestar importancia a su manera de vivir, a fin de no poner tropiezo a sus oraciones y para que esto les facilite el poderles testificar (1P.3:15).
Sin embargo, Pedro presenta tres cosas que los esposos deben hacer:

1- Honrar a su mujer. 

Esto comprende valorarlas, respetarlas y verlas como Dios las ve. Las esposas no son una pertenencia, son la ayuda idónea y aquella compañera dispuesta por Dios.

2- Tratarlas como a vaso más frágil.

Significa que deben protegerlas y cuidarlas como lo que se atesora y no quiere echarse a perder. Esto de ninguna manera significa debilidad. Por ende, deben amarlas más que a todo, después de a Dios.

3- Reconocer que éstas son coherederas de la gracia.

Los esposos deben entender que la relación con sus esposas es de vital importancia para su vida espiritual. Pues éstas, de la misma manera que ellos, son participantes de la gracia divina en la obra de la salvación. Pedro expone que una mala relación con sus esposas, estorbará su comunión con Dios.

Conclusión:

El segundo lugar (después de nuestra vida), en donde Dios quiere y requiere ser glorificado es en nuestra vida marital. Por consiguiente, debemos actuar en obediencia sobre lo ordenado por Dios, a modo, de poder disfrutar de sus múltiples bendiciones, cuidados y así poder ser testigos de él, desde la relación más íntima en la tierra, la conyugal.

Pastor Gilberto Rufat
Primera Iglesia Bautista Emanuel en Cleburne, Texas

lunes, 6 de abril de 2015

Sujetas a vuestros maridos - 1Pedro 3:1



Pasaje a considerar:

“Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas.” (1Pedro 3:1)

Comentario:

Vivir a Cristo en un mundo que le ha dado la espalda a Dios, es sin dudas sumamente difícil e imposible sin él. Pero, y ¿qué con nuestras familias? En el contexto marital, el primer reto que encontraron muchos cristianos fue cómo vivir a Cristo con un cónyuge inconverso.

En los versículos previos al capítulo 3, el apóstol Pedro le habló a los creyentes sobre la importancia de la sujeción a Dios en todas las áreas del diario vivir. Dicha sujeción, debía ser primero a Dios, en donde sujetarse a la autoridad o a lo ordenado por Dios, como lo es el caso del matrimonio, no era una sugerencia sino un mandato.

A continuación, el apóstol presenta tres sugerencias a las esposas cristianas:

     1- Su conducta o manera de vivir es de vital importancia para que la palabra de Dios no halle tropiezo en el esposo inconverso (1P.3:1-2). 

     2-  Su atavío o la manera de llamar la atención, debía ir más allá de lo externo. Lo externo desmerece y siempre quedará opacado por lo interno (1P.3:3-4).

     3- Su confianza o esperanza debe estar puesta en Dios siempre, pues las que obedecen lo hacen sin intimidación, por cuanto lo hacen esperando en Dios y no en sus esposos (1P.3:5-6).

Finalmente, Pedro les dice que Sara, la esposa de Abraham, podía servirles de estímulo y de testimonio.

Conclusión:

1Pedro 3:1-6 no constituye una garantía a las mujeres cristianas de que los maridos vendrían a ser creyentes por su manera de vivir u obediencia, pero sí, que la palabra de Dios sería menos resentida y que podría ser respetada por los que no creen, cuando es evidenciada y modelada por aquellos que profesan creerla.

Pastor Gilberto Rufat

viernes, 3 de abril de 2015

¿Qué significa el que Dios amó al mundo? - Juan 3:16-21

Quien llevó él mismo nuestros pecados - 1Pedro 2:24

Pasaje a considerar:

"quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados." (1 Pedro 2:24)

Comentario:


Sabemos que los muertos no pueden tomar decisiones, pues muertos están. Esta expresión no es una exagerada (no es una hipérbole), pues es el estado del hombre que Dios utiliza en el AT y el NT para referirse a los mismos en su pecado.

En el capítulo 37 del libro de Ezequiel, Dios le muestra al profeta el valle de huesos secos, identificándolo o comparándolo con el estado de la nación de Israel.

Así mismo sucede en la epístola a los Efesios 2, en la que el apóstol Pablo le dice a los creyentes que habían sido resucitados de los muertos por la gracia de Dios, a través del don de la fe.

Para que Dios salvara a los elegidos, justificándoles, esto es, declarándoles limpios de todo pecado, Cristo tenía que tomar el lugar de ellos. Recordemos que la paga del pecado era la muerte. De forma tal, que éste debía llevar en sí mismo nuestro pecado para que pudiéramos recibir salvación.

El propósito sería mucho más abarcador y profundo, pues el fin no era solamente el perdón, sino que sería el medio para atraernos hacia sí mismo para que fuésemos adoptados y pasásemos a ser su pueblo (sus hijos).

Conclusión:

No existe mayor evidencia del amor y el propósito de Dios para con nosotros que aquella que es evidenciada por la imagen de Cristo en la cruz y tampoco existe un mejor lugar que nos permita considerar y meditar sobre el significado y las implicaciones del pecado cargado allí.

Vivamos de tal manera, que exaltemos la buena voluntad de Cristo Jesús para nosotros, sus hijos.

pastor Gilberto Rufat

jueves, 2 de abril de 2015

Manteniendo buena vuestra manera de vivir - 1Pedro 2:11-12





Pasaje a considerar:

“Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras.” (1Pedro 2:11-12)

Comentario:

Como ciudadanos del reino de Dios hemos de vivir en este mundo, recordando, que somos extranjeros y peregrinos. “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo” (Fil.3:20). De manera, que debemos cuidar nuestra manera de vivir o nuestro testimonio. No somos salvos por obras, pero las mismas deben dar evidencia de lo que Dios ha hecho en nuestras vidas.

En nuestros días existen muchos peligros, pero uno, que considero muy peligroso; el surgimiento de la iglesia con cultos “contemporáneos”. Estos deseando alcanzar al mundo, acaban pareciéndose a éste, restándole importancia a lo eterno y verdadero y dando paso a una cultura más pragmática que teológica.

Donde la meta no es la gloria de Dios y la autosujeción a su soberanía o voluntad, se terminará tarde o temprano en la autocontemplación, la autogratificación y en la autodeificación de la voluntad del individuo sobre la verdad y la voluntad divina.

Por consiguiente, vemos el surgimiento de iglesias y cultos tipo “fast food”, en donde la predicación es chatarra, llena de químicos y todo tipo de aditivos, pero la propaganda crea la impresión de que se adora a Dios y se aprende de la palabra.

Conclusión:

Los creyentes debemos dar evidencia de a quién le pertenecemos. Nuestra meta no es asimilarnos al mundo, sino parecernos a Cristo. Aun, el estar dispuestos a padecer en el mundo como él. Nuestra responsabilidad es dar a conocer la palabra de Dios, no mercadearla y mucho menos adulterarla.

pastor Gilberto Rufat

¿PUEDE UN CREYENTE PERDER SU SALVACIÓN, SEGÚN HEBREOS 6:4 AL 6?

  ¿PUEDE UN CREYENTE PERDER SU SALVACIÓN, SEGÚN HEBREOS 6:4 AL 6?    Base bíblica: Hebreos 6:4-6   “Porque es imposible que los que un...