martes, 15 de marzo de 2016

¿Qué significa amar?




¿Qué significa amar?

Para contestar esta pregunta, debemos primero contestar, ¿De dónde proviene el amor? El verdadero amor proviene de Dios (1Jn. 4:8). Éste es evidenciado en las Sagradas Escrituras por medio de la relación que existe entre las tres divinas personas de la Deidad; el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Entonces, ¿Qué significa amar?

En la Biblia, el amor no es un concepto abstracto, pues está centrado en el marco de una relación. De la misma manera en que existe amor entre la Trinidad, Dios desea que exista amor entre los hombres. Por consiguiente, el amor no es una idea que uno se hace sobre otra persona, sino el reconocimiento y la valorización de los demás. El amor es, por lo tanto, un acto de la voluntad que busca el mayor bien de aquel a quien se dice amar (1Co. 13:1-8). No es un estado de euforia o de emoción repentina y pasajera.

Los mandamientos de Dios son expresiones de su amor para con nosotros, al igual que su castigo o juicio. Pues, si amar es consentir y tolerar, ¿para qué envió Dios a su Hijo a morir por nuestro pecado?

El verdadero amor consiste no únicamente en desear el bien, sino buscar evitar el mal del que se ama. Amamos cuando hacemos el bien y cuando nos ocupamos en ayudar a otros a seguirlo. Desde un punto de vista bíblico, amar comprende corregir, guiar y señalar lo que es incorrecto porque se considera el dolor de otros y sus implicaciones como nuestro.

Nadie puede decir que ama a alguien cuando le ve haciendo algo indebido y le dice, “No te preocupes, sigue adelante con tu vida porque yo no te juzgo.” Dios nos ama y nos corrige y lo mismo demanda de cada uno de nosotros. De ahí, que Dios desee entrar a nuestra vida para cambiarla.

Hacerse de la vista larga o el desentendido no es sinónimo de amor, sino de irresponsabilidad, negligencia y falta de amor. Esto sería prolongar el problema o esperar a que se torne peor. Quien no le corrige, no le ama, no importa cuán serio lo manifieste. Solamente aquel que le confronta con sus malas decisiones y le corrige, le ama. El verdadero amor persiste en lo que es debido para que a su tiempo pueda verse el fruto.

Ningún problema puede ser resuelto desde la periferia. En otras palabras, de afuera, puesto que si se desea resolverlo, se tiene que ir a la raíz del mismo. Por tal razón, Dios entró en contacto con nosotros, pues se requería de una intervención directa por causa de nuestro pecado. Dios nos ama tanto, que decidió hacer algo antes de la fundación del mundo, al enviar a su Hijo en el cumplimiento de los tiempos para rescatarnos de lo que sería un estado de perdición en vida y de perdición eterna. Dios vio el mal e hizo algo que ninguno de nosotros podía hacer, dio a su Hijo en rescate por los pecadores.

Quien consiente con su pecado, conociendo de antemano los peligros y las consecuencias de sus acciones, no sólo no le ama, sino que muestra y evidencia que no siente, ni padece por usted y que posiblemente está en la misma condición suya.
El verdadero amor corrige, por eso Dios le llama al arrepentimiento porque realmente le ama y quiere que usted venga a la luz.

Pastor Gilberto Rufat

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