martes, 1 de septiembre de 2015

Escogido desde el principio para salvación (parte 2)

 

Escogido desde el principio para salvación
(parte 2)

 Base Bíblica: 2Ts.2:13-15 

“Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad, a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra.” 2Ts.2:13-15 (énfasis añadido por autor)


II. Escogidos desde el principio para salvación, mediante la fe en la verdad.


Los creyentes que entienden que la salvación es un acto de la fe, mediante la voluntad humana, deberían reevaluar su posición, pues la Biblia presenta la fe como un don divino. Aunque muy bien alguien podría argumentar que en los evangelios oímos hablar de que algunas personas tuvieron fe en Cristo, no es menos cierto, que en las epístolas, la fe es presentada como un don concedido por gracia. En la propia carta de 2Tesalonicenses, Pablo explica que la fe no es de todos, sino de aquellos a los que Dios llama a salvación, puesto que el hombre en su estado caído no puede abrazar aquello que su corazón rechaza (Ro.3:10-18).


“1Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros, 2y para que seamos librados de hombres perversos y malos; porque no es de todos la fe.” (2Ts.3:1-2)

El cuadro del hombre en su pecado, mostrado en la carta a los Efesios, es como ya mencionáramos previamente, uno muerto espiritualmente.
“1Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados” (Ef.2:1)

De manera que la pregunta a hacernos es, ¿cómo puede un pecador abrazar la fe del evangelio estando muerto espiritualmente? ¿Cómo puede el hombre natural (el no creyente) entender las cosas del Espíritu, si primero no le son reveladas? La Biblia señala lo siguiente:

“14Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.” (1Co.2:14)

Por tal razón, la salvación es únicamente otorgada por un acto de la gracia de Dios, el cual es recibido mediante el don concedido de la fe, a modo, de que nadie se gloríe. Veamos:

“8Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9no por obras, para que nadie se gloríe. (Ef.2:8-9)

Efesios 2:8-9 es una porción bastante conocida, pero poco comprendida. El pasaje lee como sigue: “…y esto no de vosotros...”, así que la pregunta a contestar es, ¿qué es lo único entre la gracia y la fe que jamás podría ser de nosotros en la salvación? La respuesta correcta es la gracia, ya que la misma, es la manifestación soberana de la misericordia de Dios sobre quien él quiere.

“15Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. 16Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. 17Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra. 18De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece.” (Ro. 9:15-18)

Por consiguiente, lo único que podría parecer ser de nosotros en Efesios 2:8 es la fe. Veamos nuevamente el pasaje:

“8Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios”

Note, que aun la fe es presentada como un don concedido por Dios, a fin de alcanzar la salvación que él preparó de antemano, lo que está claramente expresado en Efesios 2:10.

“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” (Ef. 2:10)

En la carta a los Filipenses, el apóstol lo presenta de la siguiente forma:

“29Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él” (Fil.1:29)

En Filipenses 1:29, Pablo le comunica a los filipenses, que a los creyentes se les ha concedido a causa de Cristo; creer (la fe), así como padecer por él. Nuevamente, podemos ver que la fe es un don concedido a los creyentes y no una disposición de la voluntad humana hacia el mensaje del evangelio. Agustín, uno de los teólogos más importantes del cuarto y quinto siglo de la era cristiana comenta sobre este versículo lo que a continuación presentamos:

“Porque no dice el Apóstol «a fin de que creáis en él más plena y perfectamente», sino para que creáis en él. Ni dice de sí mismo que alcanzó la misericordia para ser más creyente, sino para ser creyente; porque sabía que él no había dado a Dios primero el principio de su fe y después le había retribuido Dios con el aumento de ella, sino que el mismo Dios que le hizo apóstol le había hecho antes creyente.”[iii]

Concluimos este punto señalando, que la fe es un don de Dios (Ro.12:3) concedido a aquellos que en su soberana gracia Dios señaló por su pura voluntad para salvación (Ef.1:4-5), excluyendo de esta manera, cualquier gloria humana en la salvación (Ef.2:8-9). La Biblia misma lo presenta explícitamente en Tito 3:5-7:
 

“nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, 6el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, 7para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.” (Tito 3:5-7)

pastor Gilberto Rufat 


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[iii] San Agustín. De la Predestinación de los Santos. Cap.2

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