domingo, 22 de marzo de 2015
sábado, 21 de marzo de 2015
Soy embajador - Efesios 6:20
"por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar." (Efesios 6:20)
Comentario:
Es un gran privilegio y a la vez una gran responsabilidad ser embajadores de Cristo. El embajador era un súbdito del rey. Éste le representaba cuando el jerarca no podía asistir a algún evento o cuando fuera dispuesto, a modo de comunicar la voluntad del rey, sobre un asunto específico. Por ende, poseía autoridad (delegada por el rey), a fin de comunicar o de actuar de acuerdo a lo establecido por éste.
Pablo se encontraba en cadenas, esto es preso, por causa de actuar como embajador de Cristo. El que el apóstol proclamara que en el plan soberano de Dios en Cristo, judíos y gentiles fuesen llamados a salvación como parte de un mismo cuerpo o pueblo, creó resentimiento y odio por parte de los líderes judíos contra el mensaje del evangelio de Pablo.
Predicar, enseñar y hablar del evangelio era un gran privilegio que Pablo tomaba muy seriamente. Por lo cual, le pedía a Dios que le diera la valentía y el don de hablar como era debido. Lamentablemente, no vemos siempre ese mismo celo de parte de algunos de los llamados hoy embajadores de Cristo.
Algunos parecen estar más preocupados en cómo predicar, enseñar o hablar de Cristo, sin que esto moleste o le incomode al pecador. Esto termina diluyendo el evangelio. El resultado, es un evangelio sin la sangre de Cristo o uno sustituido por algo sintético, convirtiéndose en otra cosa.
Conclusión:
Un evangelio que no presenta a Cristo como Señor y Salvador no sólo es deficiente, sino que es falso.
Un evangelio que no llama al arrepentimiento y a la sola fe en Cristo, no es evangelio.
Un evangelio que hace de la voluntad de los hombres, la voluntad de Dios es absurdo y patético.
Un evangelio que solamente se complace en pedir y en autocomplacerse, pero rehusa dar, evangelizar y servir, no es más que una caricatura.
pastor Gilberto Rufat
viernes, 20 de marzo de 2015
Efesios 6:10-13
“10Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. 11Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. 12Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. 13Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.” (Efesios 6:10-13)
Comentario:
Pablo exhortó a los hermanos a fortalecerse en el Señor, a vestirse de toda la armadura de Dios, así como a reconocer que hay una lucha espiritual, con el propósito de que permanecieran firmes en el Señor.
Fortalecerse en el Señor hace referencia al poder y a la obra del Espíritu Santo en el creyente (Ef. 1:19-20; 3:16), pues a modo de poder vivir en la voluntad de Dios y de poder permanecer firmes, es necesaria la llenura del Espíritu Santo (Ef. 5:18).
Colocarse toda la armadura de Dios consiste en tener un claro entendimiento de la gracia de Dios en la salvación de los elegidos, las bendiciones y las responsabilidades de dicha vida (Ef. 1:17-18; 3:18-20).
Nuestra lucha como cristianos no es contra sangre ni carne, es mucho más compleja, puesto que es contra seres espirituales que son gobernados por el príncipe de la potestad del aire (Ef. 2:2), contra nuestra naturaleza viciada al pecado (Ef. 4:22) y contra nuestra inmadurez como cristianos (Ef. 4:14).
El apóstol quería que los hermanos en Éfeso supieran que debían prepararse para afrontar el día malo. Ser cristianos no los libraría del mismo, pero sí los prepararía para enfrentarlo.
Conclusión:
El mejor testimonio o evidencia de nuestra fe se muestra en cómo enfrentamos cada una de las situaciones, pruebas y tentaciones que a diario enfrentamos. Dios no prometió librarnos del día malo, pero sí nos dijo que estaría con nosotros. Confiemos y permanezcamos firmes.
pastor Gilberto Rufat
Primera Iglesia Bautista Emanuel
Cleburne, Texas 76033
miércoles, 18 de marzo de 2015
Obedeced a vuestros amos terrenales - Efesios 6:5-8
"Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres, sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ése recibirá del Señor, sea siervo o sea libre." (Efesios 6:5-8)
Comentario:
Los esclavos en el tiempo de Cristo, así como la clase trabajadora hoy, puede hallar sabiduría en estos versículos, en términos de qué esperar y de cómo trabajar en su jornada laboral. Al menos cuatro verdades son evidentes:
#1 Debían ser obedientes a sus amos, como al Señor (v.5)
#2 Debían servir como quien busca agradar al Señor, de corazón (v.6)
#3 Debían servir de buena voluntad como al Señor (v.7)
#4 Debían servir esperando agradar y recibir solamente del Señor (v.8)
Los efesios fueron animados a que en todo lo que realizasen o perteneciesen dieran testimonio de su Señor. La clase obrera y los esclavos podían (aun en medio de su situación) aprender a confiar, a depender y a dar testimonio de su Dios.
Por tanto, Pablo les exhorta a ver y a considerar, que por encima de cualquier amo terrenal, tenían en Cristo a un Señor celestial, a quien obedecer y servir. Por cuanto Cristo está por encima de todo y les recompensaría por su servicio y su buen testimonio. El apóstol les enseñó que todo cuanto fueran llamados a realizar, lo hicieran con conciencia de que eso era parte de su testimonio, pues esto hablaba bien no solamente de ellos, sino que evidenciaba a su Dios.
Conclusión:
Los creyentes son llamados a servir. Note, que el trabajo era considerado un medio por el cual, también se servía y glorificaba al Señor. El servicio cristiano no es exclusivo del ámbito eclesiástico. Donde quiera que estemos, somos llamados a servir con buen corazón, ánimo y esperando en el Señor.
pastor Gilberto Rufat
martes, 17 de marzo de 2015
Criadlos en disciplina y amonestación del Señor - Efesios 6:4
Pasaje a considerar:
“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.” (Efesios 6:4)
Comentario:
La responsabilidad primaria de los padres es la crianza. Pero, ¿Qué significa la palabra crianza? El vocablo crianza ἐκτρέφω, es una palabra compuesta por “ek” la cual significa sacar fuera y “trépho” la cual significa propiamente endurecer. De ahí, que la palabra criadlos represente la tarea de ayudarlos a madurar, a crecer y a asumir responsabilidad.
Por otra parte, la tarea primordial de los casados es la de complementarse; vivir como una sola carne. La ocupación consiste en amarse y respetarse mutuamente (Ef. 5:33), lo que Dios compara con la relación de Cristo y la iglesia.
La Biblia, simplemente no enseña que los hijos sean más importantes que el cónyuge o que debamos tener una relación más cercana o afectiva con ellos.
Lamentablemente, cuando no operamos conforme al orden “someteos” (Ef. 5:21), nos desasociamos del verdadero propósito de la familia. Generalmente, cuando la relación primaria anda mal, uno de los cónyuges hace de los hijos su tarea principal.
El matrimonio fue diseñado hasta que la muerte los separase, de modo, que los hijos son transitorios. La Biblia enseña que una vez maduros, estos deben hacer su propia vida. “Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.” (Ef. 5:31; Gn. 2:24)
Conclusión:
La Biblia expone que amar a los hijos es criarlos en la disciplina y la amonestación del Señor. La tarea de los padres no es entretenerlos, complacerlos sin medida y hacerles creer que están por encima de todo (lo entiendan o no).
La disciplina, según las Escrituras, no es causa de gozo, pero es necesaria (He. 12:5-11). Amar a los hijos es más que darles un beso y decirles que les amamos, es ayudarlos a madurar y más aún, es encaminarlos a tener una relación personal con Dios.
pastor Gilberto Rufat
“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.” (Efesios 6:4)
Comentario:
La responsabilidad primaria de los padres es la crianza. Pero, ¿Qué significa la palabra crianza? El vocablo crianza ἐκτρέφω, es una palabra compuesta por “ek” la cual significa sacar fuera y “trépho” la cual significa propiamente endurecer. De ahí, que la palabra criadlos represente la tarea de ayudarlos a madurar, a crecer y a asumir responsabilidad.
Por otra parte, la tarea primordial de los casados es la de complementarse; vivir como una sola carne. La ocupación consiste en amarse y respetarse mutuamente (Ef. 5:33), lo que Dios compara con la relación de Cristo y la iglesia.
La Biblia, simplemente no enseña que los hijos sean más importantes que el cónyuge o que debamos tener una relación más cercana o afectiva con ellos.
Lamentablemente, cuando no operamos conforme al orden “someteos” (Ef. 5:21), nos desasociamos del verdadero propósito de la familia. Generalmente, cuando la relación primaria anda mal, uno de los cónyuges hace de los hijos su tarea principal.
El matrimonio fue diseñado hasta que la muerte los separase, de modo, que los hijos son transitorios. La Biblia enseña que una vez maduros, estos deben hacer su propia vida. “Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.” (Ef. 5:31; Gn. 2:24)
Conclusión:
La Biblia expone que amar a los hijos es criarlos en la disciplina y la amonestación del Señor. La tarea de los padres no es entretenerlos, complacerlos sin medida y hacerles creer que están por encima de todo (lo entiendan o no).
La disciplina, según las Escrituras, no es causa de gozo, pero es necesaria (He. 12:5-11). Amar a los hijos es más que darles un beso y decirles que les amamos, es ayudarlos a madurar y más aún, es encaminarlos a tener una relación personal con Dios.
pastor Gilberto Rufat
lunes, 16 de marzo de 2015
Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo - Efesios 6:1-3
Pasaje a considerar:
“Hijos, obedeced en el Señor a
vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el
primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida
sobre la tierra.” (Efesios 6:1-3)
Comentario:
En los primeros tres versículos del capítulo seis de la carta a los Efesios,
encontramos tres palabras de gran importancia para los hijos, a fin de obtener
la bendición de Dios. Las tres palabras son: “en el Señor”, “obedeced” y “honrad”;
del entendimiento y la obediencia a las mismas, dependería el que les fuera
bien y disfrutaran de larga vida sobre la tierra (v.3).
“en el Señor” - la preposición
primaria “en” (ἐν) denota posición, por consiguiente, implica que la orden o
mandato de obedecer a los padres proviene del Señor. Era de esperarse que los hijos
creyentes reconocieran la importancia del mandato y lo cumplieran. La fe no
sustituye la obediencia, creer en el Señor debía evidenciarse por medio de la
obediencia.
“obedeced” (ὑπακούω)
significa escuchar con atención; por implicación prestar atención o conformarse
a comando o autoridad. La obediencia de los hijos en el Señor es debida, por lo
tanto es demandada, no sugerida, de modo, que Dios dice que la obediencia es
justa. Por tanto, los hijos cristianos deben prestar atención a sus padres y
obedecerlos.
“honrad” (τιμάω) la palabra representa
la valoración de algo; por implicación reverenciar u honrar. Según la Biblia,
los hijos son llamados no solamente a respetar a sus padres, sino aun a
cuidarles de ser necesario cuando estuviesen mayores, esto era considerado parte
del mandato de honrarles.
Conclusión:
La secuencia lógica del pasaje es la siguiente: Los hijos creyentes muestran
la valoración a sus padres mediante la obediencia, entendiendo que es lo justo ante
el Señor; reconociendo que de la obediencia a Dios y a sus padres dependerá la bendición
divina.
pastor Gilberto Rufat
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