martes, 22 de octubre de 2019

El decreto de redención y la salvación de los gentiles en el libro de los Hechos



El decreto de redención y la salvación de los gentiles en el libro de los Hechos

Introducción 

El libro de los Hechos presenta la historia de los primeros años de la iglesia. Lucas narra los acontecimientos a partir de la resurrección de Jesucristo y luego de que el mismo les diera las últimas instrucciones a sus discípulos antes de su ascensión al cielo.

En Hechos leemos cómo los apóstoles, así como cada uno de los creyentes reunidos en Pentecostés, recibieron la promesa del Espíritu Santo. Esta promesa les capacitó para ser testigos del evangelio de Jesucristo a través de todo el mundo conocido, según el soberano plan de Dios.

Para efectos de nuestro estudio, presentaremos aquellos pasajes en el libro de los Hechos que evidencian que la salvación a los gentiles siempre fue parte del soberano plan de Dios en Cristo. Dichos pasajes muestran que los gentiles fueron reconocidos como parte de la misma iglesia y herederos de las mismas promesas que los judíos. 

Esta posición es refutada por aquellos que enseñan que las promesas de salvación del Antiguo Testamento pertenecen al pueblo de Israel y que, por lo tanto, son de su exclusividad. Sin embargo, a continuación, demostraremos que esto no es lo que el libro histórico de los Hechos presenta con relación a lo que creyó y afirmó la iglesia que se iniciaba. 

Los salvación de los gentiles 

En Hechos 1:8, observamos la ratificación de la gran comisión recibida por los apóstoles en Mateo 28:18-20. Vemos que el remanente profetizado en el Antiguo Testamento sería llamado a salvación (Hch. 26:6-7). Hechos 1:8 es evidencia de que Dios cumpliría su promesa de reunir en Jesucristo al reino dividido de Israel. Por esta razón, recibirían poder para ser testigos primeramente en el reino del sur (Jerusalén y Judá) y luego en el reino del norte, Samaria. Sin embargo, el llamado a la evangelización no se limitaría a los judíos, ya que el mensaje del reino sería predicado a todo el mundo conocido. De manera que los gentiles estaban incluidos en el plan de Dios.

En Hechos 2:39, Pedro le comunica a la multitud reunida en Pentecostés, ante la llegada del Espíritu Santo, que el evangelio alcanzaría no solo a los judíos, sino que también alcanzaría a aquellos que estaban lejos, “para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”.

En Hechos 9:15, Saulo de Tarso, quien perseguía a los judíos cristianos, es llamado por Jesús para servir como instrumento en la comunicación del evangelio de salvación a los gentiles, como parte del plan de Dios.

En Hechos 10:34-36; 47-48, hallamos la visión del éxtasis que Dios le permitió ver a Pedro, de cómo Dios llamaría a salvación a los gentiles al reino, a pesar de que estos habían sido vistos como inmundos. La experiencia en la casa de Cornelio fue extremadamente importante para que Pedro pudiera entender la extensión del plan de salvación de Dios en Cristo. Experiencia que luego sirvió de base en Hechos 15, para no excluir a los gentiles del santo evangelio y de la iglesia.

En Hechos 11:18, Pedro le informa a la iglesia en Jerusalén sobre cómo Dios había dado arrepentimiento para salvación a los gentiles del mismo modo que a los judíos.

En Hechos 13:46-47, Pablo y Bernabé le presentan a la iglesia en Antioquía que era necesario que se hablase primero el evangelio a los judíos. No obstante, ya que los judíos lo desecharon, ellos se volverían a los gentiles. La razón radica en que Jesús había llamado a Pablo a ser luz a los gentiles, a fin de que la salvación llegara a lo último de la tierra.  

En Hechos 14:27, Pablo testifica en Antioquía sobre cómo Dios le había abierto la puerta de la fe a los gentiles para salvación.

En Hechos 15:7-11; 14-19, Pedro y Jacobo dan testimonio ante el concilio reunido en Jerusalén, que discutía si era correcto permitirles a los gentiles ser parte de la iglesia de Jesucristo.  Ambos señalaron que Dios había dado salvación a los gentiles.

En Hechos 18:6, Pablo les comunica a los judíos en la ciudad de Corinto que, ya que ellos se oponían a recibir el evangelio de Jesucristo y que además blasfemaban del mismo, se iría a predicar entre los gentiles como Dios le había ordenado.

En Hechos 20:21, Pablo expone ante la iglesia de Éfeso cómo durante su ministerio les testificó tanto a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios y la fe en Jesucristo.

En Hechos 21:19, Pablo les cuenta a los hermanos en Jerusalén acerca de las cosas que Dios estaba haciendo entre los gentiles. 

En Hechos 21:25, la iglesia de Jerusalén reconoce como parte de la iglesia a los gentiles que habían creído al evangelio y ratifica el acuerdo al que habían llegado en el concilio de Jerusalén en Hechos 15.

En Hechos 22:21, Pablo afirma, ante el pueblo judío alborotado en Jerusalén, que Dios lo había llamado a predicar el evangelio entre los gentiles.

En Hechos 22:17-21, Pablo declara que Dios le había comunicado que su testimonio no sería bien recibido en Jerusalén, razón por la cual sería enviado a los gentiles.

En Hechos 26:16-23, Pablo presenta su defensa ante el rey Agripa afirmando que Dios lo había enviado a predicar el evangelio a su pueblo y también a los gentiles. Pablo le testifica que Dios deseaba que los gentiles también se convirtieran de las tinieblas a la luz y que recibieran por la fe que es en Jesús, el perdón de pecados y la herencia de los santificados.

En Hechos 28:28, Pablo les comunica a los judíos en Roma, que por cuanto los judíos eran rebeldes al evangelio de Jesucristo, Dios lo había enviado a predicar el mensaje del reino a los gentiles para salvación, que muchos oirían. 

Conclusión 

Concluimos que el libro histórico de los Hechos evidencia irrefutablemente que los gentiles formaron parte del plan de salvación de Dios en Cristo. Que el mensaje del evangelio debía llegar primeramente a los judíos para confirmación del cumplimiento de la palabra de Dios. Sin embargo, Hechos también muestra que a los gentiles se les otorgó la fe para creer en el santo evangelio.

Jesús trabajó en la vida de los dos principales apóstoles, con el propósito de alcanzar a los gentiles. El apóstol Pablo fue llamado a salvación para ser enviado a los gentiles para salvación, lo que fielmente cumplió hasta lo último de sus días sobre la tierra. El apóstol Pedro tuvo que pasar por la experiencia del lienzo y de evidenciar salvación en casa de Cornelio, un gentil, para comprender que Dios habría de llamar también de los gentiles a salvación.

En ningún lugar en el libro de los Hechos encontramos que los creyentes gentiles fueran considerados por la iglesia como creyentes de segunda clase o como pertenecientes a un pueblo diferente. La preocupación de los líderes principales, apóstoles y ancianos reunidos era que estos se abstuvieran de las prácticas paganas que eran culturalmente aceptadas entre los gentiles, pero que no eran propias de verdaderos cristianos. Finalmente, el libro de los Hechos testifica que los gentiles participan de la misma salvación en Cristo que los judíos, que pertenecen al mismo pueblo y que son herederos de las mismas promesas.

Por: Pastor Gilberto Miguel Rufat

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