jueves, 28 de enero de 2016

¿Enseña hebreos 6:4-6, que un creyente puede perder su salvación?



¿ENSEÑA hebreos 6:4-6, que un creyente puede perder su SALVACIÓN?

 Y si fuera posible, ¿tendría que volver a nacer de nuevo?

por: Pastor Gilberto Rufat


Texto clave a considerar:

“Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio.” (Hebreos 6:4-6)

Contexto inmediato al pasaje:

En el contexto inmediato al pasaje, el autor de la carta a los hebreos amonesta a los creyentes por la falta de crecimiento. Les presenta que debiendo ser maduros en la fe, tenían necesidad de ser enseñados en los rudimentos del evangelio (Hebreos 5:11-14). El desconocimiento de la palabra de Dios los llevaba a mantener costumbres de la ley, que ya no eran necesarias en el nuevo pacto. Una de las doctrinas que debían ser corregidas era la referente a la salvación. Los destinatarios no parecían estar seguros de su salvación en Cristo. Por lo tanto, mantenían elementos innecesarios del judaísmo para la salvación en Jesucristo.

El propósito del capítulo seis en la carta a los Hebreos, es el de crear conciencia a los destinatarios sobre la necesidad de crecer y perseverar en la fe. Algunos parecían vacilar, por causa de su inmadurez en la Palabra de Dios. Como veremos, Hebreos 6:4-6 no presenta la posibilidad de la pérdida de la salvación, sino de la imposibilidad de la misma.



I.             Es imposible ser renovado por segunda vez (Hebreos 6:4-6)

Hebreos 6:4-6 presenta la imposibilidad de que un verdadero creyente tenga que ser renovado nuevamente. La expresión imposible (v.4) del griego ἀδύνατος “adúnatos” es una compuesta por una negación “a” y “dunatos” que significa ser capaz, fuerte. De ahí, que se traduzca como imposible. En el Nuevo Testamento se usa de una imposibilidad real en la persona (ej. Hch. 14:8) o en sentido figurado (ej. Ro. 15:1). Además, se usa de la imposibilidad de cosas (Ej. He. 11:6; Ro. 8:3).

Por consiguiente, si interpretáramos el pasaje como que existe la posibilidad de que un verdadero creyente pueda perderse, entonces, una vez perdida su salvación, jamás podría salvarse. ¿Por qué? Porque Cristo murió una sola vez por los pecados. Por ende, no puede morir nuevamente por los mismos. Veamos lo que dice la carta a los Hebreos con referencia al sacrificio de Cristo:

     1.    Murió una vez y para siempre

Hebreos 6:26-27 “Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos; que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque [esto lo hizo una vez para siempre], ofreciéndose a sí mismo.”

     2.    Obtuvo eterna redención

Hebreos 9:11-12 “Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, [habiendo obtenido eterna redención].”

     3.    Quitó de en medio el pecado

Hebreos 9:24-26 “Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios; y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, [se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado].”

     4.    Fuimos santificados

Hebreos 10:10 “En esa voluntad [somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre].”

     5.    Nos hizo perfectos para siempre

Hebreos 10:14 “porque [con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados].”

     6.    Todos los pecados quedaron perdonados

Hebreos 10:17 “añade: [Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones].  

     7.    No se necesita ninguna otra ofrenda por el pecado

Hebreos 10:18 “Pues donde hay remisión de éstos, [no hay más ofrenda por el pecado].”

  
II.           Existe únicamente un verdadero arrepentimiento (Hebreos 6:7-8)   

Los sacrificios en el templo eran continuos debido a que los sacrificios de los animales ofrecidos en sustitución por el pecador sólo cubrían el pecado pero no lo quitaban. Sin embargo, el sacrificio de Cristo, no fue como el de los animales sacrificados en el altar. Éste, aunque fue crucificado en sustitución de los llamados a salvación, no obstante, elimina totalmente el pecado, no lo cubre como el viejo pacto. Esto tiene dos implicaciones básicas. El sacrificio de Cristo Jesús es superior, no cubre el pecado, sino que lo elimina y una vez perdonados, lo somos con relación a Dios, para siempre.

Si un creyente tuviera que ser renovado, implicaría que el sacrificio de Jesús no fue suficiente para cambiarlo y perdonarlo, lo que claramente sería una contradicción en la propia carta. Tampoco podríamos tener certeza de la salvación. Dos cosas que podemos ver en Hebreos 6:4:

1-      En las reuniones de las diversas congregaciones existen personas sin ninguna experiencia de arrepentimiento, por consiguiente, sin salvación.

2-      En las reuniones de las diversas congregaciones existen personas que no necesitan arrepentimiento para salvación, sino crecer y madurar en la fe.

El arrepentimiento bíblico es un cambio de mente. Esto trae como resultado, un cambio de dirección, movido por la obra del Espíritu Santo y no por un mero deseo de la voluntad del hombre. En 2Corintios 7:9-10, la Biblia hace una diferencia entre dos tipos de arrepentimiento.

Ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, para que ninguna pérdida padecieseis por nuestra parte. Porque la tristeza que es según Dios produce [arrepentimiento para salvación], de que no hay que arrepentirse; pero [la tristeza del mundo produce muerte].”
2Corintios 7:9-10, habla de dos tipos de tristeza:

La primera tristeza, que proviene de la obra de Dios en la persona, produce arrepentimiento para salvación. La palabra arrepentimiento del griego μετάνοιαmetánoia” representa un cambio de parecer, arrepentimiento. Uno, provocado por la obra del Espíritu Santo.

La segunda tristeza (la del mundo), produce muerte. La expresión tristeza del griego λύπη “lupe” significa dolor, molestia, tristeza.

El autor de la carta presenta la diferencia entre los verdaderos y falsos creyentes mediante la siguiente analogía:

Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce [hierba provechosa] a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios; pero la que [produce espinos y abrojos] es reprobada, está próxima a ser maldecida, y su fin es el ser quemada.” (Hebreos 6:7-8)

Observe, que el autor no está hablando del peligro que incurre el terreno que habiendo producido hierba provechosa, luego produce espinos y abrojos. El punto presentado es que únicamente existen verdaderas conversiones producto del arrepentimiento y la fe en Cristo. Los que no producen “hierva provechosa”, no necesitan ser renovados, sino convertirse, a no ser que sean reprobados. Mientras que los que son hierba provechosa, deben seguir afirmándose y perseverando en la fe.

Pero en cuanto a vosotros, oh amados, estamos persuadidos de cosas mejores, y que pertenecen a la salvación, aunque hablamos así. Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún. Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.” (Hebreos 6:9-12)

El autor no está advirtiéndoles sobre la posibilidad de perder la salvación, sino que les persuade a crecer, de manera que, no tengan una fe vacilante sobre la salvación. Les exhorta a mirar como ejemplo a aquellos que perseverando en la fe con paciencia heredaron las promesas. Los mismos son presentados en la carta de estudio en el capítulo 11.


III.          Los creyentes son salvos para siempre (Hebreos 6:13-20)

El autor de Hebreos, finalmente establece que los creyentes en Cristo son salvos para siempre, no por obras humanas, sino según el designio de su soberana voluntad. La carta finaliza destacando en el capítulo seis, dos razones por las cuales podemos estar seguros de nuestra salvación en Cristo.

     1-      La salvación se estableció mediante juramento. El pacto establecido por Dios para con Abraham era unilateral. El mismo no estaba condicionado al cumplimiento de ambas partes, puesto que era recibido mediante la fe. Por tal razón, un creyente que verdaderamente ha creído en Cristo está en el pacto de Dios para siempre.

Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo, diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente. Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa. Porque los hombres ciertamente juran por uno mayor que ellos, y para ellos el fin de toda controversia es el juramento para confirmación. Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento.” (Hebreos 6:13-17)

     2-      La muerte expiatoria de Cristo confirmó el pacto una vez y para siempre.

para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo, donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.” (Hebreos 6:18-20)


Conclusión

Si existiera la posibilidad de que un verdadero creyente pudiera perderse, entonces, una vez perdido, jamás podría salvarse. Porque Cristo no puede pagar por los mismos pecados dos veces, por cuanto murió una sola vez y para siempre. De ser posible, tal creencia presentaría una seria contradicción en la carta a los Hebreos, pues en ella una y otra vez se establece que la obra de Cristo es completa y eterna.

y habiendo sido perfeccionado, [vino a ser autor de eterna salvación] para todos los que le obedecen.” (Hebreos 5:9)

y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, [habiendo obtenido eterna redención].” (Hebreos 9:12)

Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, [los llamados reciban la promesa de la herencia eterna].” (Hebreos 9:15)

Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por [la sangre del pacto eterno].” (Hebreos 13:20)

La carta a los Hebreos presenta lo siguiente con respecto a la salvación:

Jesús es autor de eterna salvación (Hebreos 5:9). Su redención sobre los que llamó es eterna (Hebreos 9:12). La herencia dada a las ovejas es eterna (Hebreos 9:15) y su sangre selló el pacto eternamente (Hebreos 13:20).

Bendiciones...

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