martes, 22 de agosto de 2017

¿ES EL MAL UN ARGUMENTO EN CONTRA DE LA EXISTENCIA DE DIOS?



  
Definiciones

Mal – Ausencia del bien, esto es, ausencia de Dios, cuyo origen es el pecado.

Teodicea - Es el estudio del problema de la maldad en el mundo. El tema surge a la luz de la soberanía de Dios. ¿Cómo puede un Dios santo y amoroso, quien está en control de todas las cosas, permitir que el mal exista?  

Ateo – persona que niega completamente la existencia de Dios.

Agnóstico – persona que no halla prueba suficiente sobre la existencia de Dios, razón por la cual, cree que no existe.

Introducción

El primer argumento, tal vez el más fuerte en contra de la existencia de Dios y del cual se derivan otros, está basado en la existencia del mal en el mundo. El argumento básico de los ateos y agnósticos es el siguiente:

Si existe un Dios bueno, entonces ¿por qué existe el mal y la injusticia en el mundo? Si existe tal cosa como un Dios justo, entonces ¿por qué no hace algo para eliminar el mal del mundo?

Como los ateos y agnósticos no ven que Dios intervenga para poner fin al mal existente, concluyen que la existencia del mal es base suficiente para suponer la inexistencia de Dios. El filósofo Epicuro expresó lo siguiente con relación al problema del mal.

“O Dios quiere abolir la maldad y no puede; o puede, pero no quiere; o no puede y no quiere. Si quiere, pero no puede, es impotente. Si puede y no quiere, es malvado. Pero si Dios puede y quiere abolir la maldad, ¿cómo viene la maldad al mundo?”

El rabí Harold Kushner en su libro “When Bad Things Happen to Good People” (Cuando a la gente buena le pasan cosas malas) afirmó lo siguiente:

“Aun Dios tiene dificultad en mantener el caos bajo control”.

Según Kushner, Dios no es todopoderoso, pues le gustaría ayudar, pero no puede resolver todos los problemas del mundo.  

Consideraciones y objeciones al argumento de que la existencia del mal supone que Dios no existe  

     1-      ¿Por qué argumentar en contra de alguien que no existe?

Si Dios no existe, entonces por qué debatir o argumentar con tanto fervor sobre su inexistencia. La Biblia expone lo que sigue:

“Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables; No hay quien haga el bien.” (Salmo 14:1; 53:1)

     2-      ¿Por qué limitar la causa del origen del mal a Dios?

El primer ataque del enemigo es tratar de hacernos creer que somos buenos y que Dios es malo. Si bien es cierto que todo lo que Dios hizo, lo hizo bueno en gran manera, también es cierto que la caída afectó toda la creación incluyendo al hombre. Entonces ¿por qué no reconocer que el hombre es el autor de su propio mal y el creador e incitador del mismo?

El apóstol Pablo explica lo siguiente:

“Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.” (Romanos 1:28-32)

     3-      ¿Por qué dar por sentado que Dios tiene que intervenir; mientras abogan y defienden su independencia del mismo o su libre albedrío?

Es una contradicción que aquellos que abogan por la libertad de la voluntad del hombre sobre cualquier cosa (aun de Dios), luego levanten un argumento de por qué razón Dios no interviene para librarlos del mal.  

La razón consiste en que el ser humano es quien generó el mal por causa de su desobediencia y a la vez, es el portador de la semilla del mal en el mundo. De modo que eliminar el mal conllevaría erradicar o destruir al hombre.  

Sin embargo, Dios decidió tener misericordia de aquellos que creerían por fe en la obra de su Hijo Jesucristo, quienes son transformados a una vida nueva. Es decir, que son salvos de la naturaleza pecaminosa en la que fueron concebidos.

     4-      ¿Por qué no considerar que el mal puede cumplir un propósito en el plan de Dios?

Los ateos o agnósticos consideran su argumento sobre la existencia del mal como uno concluyente. No obstante, no consideran que Dios pueda permitir el mismo por propósitos que él no revela, pero que al final son buenos.

Ejemplos bíblicos: La tragedia de Job, el aguijón de Pablo, la negación de Pedro, la persecución de la iglesia, la destrucción del templo y la muerte de Jesús, entre otros.

     5-      ¿Por qué no considerar que la existencia del mal supone la existencia del bien?

El argumento sobre la existencia del mal supone la existencia del bien. Por consiguiente, debemos preguntarnos ¿de dónde proviene el bien que anhelamos? La razón por la que nos quejamos del mal radica en el bien que aspiramos o deseamos. Si el bien supremo existe, pero no está en nosotros, entonces ¿no es razonable pensar que provenga del Creador? Por lo tanto, el argumento sobre la existencia del mal es un argumento a favor de la existencia de Dios.

     6-      ¿Por qué si Dios no existe los hombres juzgan haciendo uso de una base moral que no puede provenir de ellos?

Todo sistema de justicia supone una ley moral. Sin embargo, la ley moral con la que el hombre juzga es una que constantemente viola; aunque contradictoriamente demanda, cuando la justicia anhela. ¿Cómo el hombre puede ser el creador de una ley que no puede cumplir y que a su vez, lo condena?

     7-      ¿Por qué no considerar que la existencia de una base o ley moral universal apunta a la existencia de un creador perfecto y justo?

Si el bien supremo o la ley moral que el hombre utiliza para juzgar y que de manera general reconoce universalmente que está por encima de sí mismo, entonces ¿por qué no reconocer que debe provenir de una causa externa, del Creador, de Dios?

Conclusión

¿Es el mal un argumento de validez en contra de la existencia de Dios? No, no lo es. La existencia del mal, lejos de invalidar la existencia de Dios, la supone al reconocer la existencia del bien. Concluimos que el argumento en contra de la existencia de Dios a partir de la existencia del mal, no provee la mas mínima evidencia de la inexistencia de Dios, solamente valida o prueba la existencia del mal. Que tal argumento es uno subjetivo, pues exonera al hombre de toda responsabilidad sobre el mal existente. Que el mismo no considera la existencia de propósito cuando Dios permite el mal, así como tampoco toma en consideración el plan eterno de la Deidad.

pastor Gilberto Miguel Rufat

¿Es el cristianismo la única religión verdadera? ¿Es Jesús el único camino al Padre?




Introducción

Algunas personas alegan que la afirmación de Jesús “… Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” es la declaración más arrogante contenida en la Biblia.

Sin embargo, Josh McDowell en su libro “Respuestas a Preguntas Difíciles” expone que los cristianos no inventaron que Jesús fuera el único camino, sino que fue éste quien proclamó serlo.

El Rabí Schmuley Boteach (americano, ortodoxo) dijo lo siguiente:

“Estoy por completo en contra de cualquier religión que diga que una fe es superior a otra. No veo cómo eso en alguna forma sea diferente a un racismo espiritual. Es una manera de decir que estamos más cerca de Dios que usted y eso es lo que conduce al odio.”

El pastor Timothy Keller en su libro ¿Es razonable creer en Dios?: Convicción, en tiempos de escepticismo expone que para algunos el reclamo de una sola religión verdadera como lo hace el cristianismo supone:

1- Un acto de arrogancia y superioridad sobre otras ideas y creencias.

2- Un intento para manipular a otros, a fin de que se ajusten a la religión verdadera.

3- Un intento de coartar la libertad de otros, para dar honor y favorecer a unos pocos, los cuales desean el control y el poder.

El Dr. Ravi Zacarías un apologista cristiano afirma que el cristianismo no es la única religión que reclama exclusividad. Por lo tanto, afirmar que los cristianos son arrogantes por creer que Jesús es el único camino al Padre, ignora que otras religiones y sistemas filosóficos también lo hacen.
1- Los musulmanes creen que el Corán en su idioma árabe es el mayor milagro del islamismo. Para estos, cualquier otra traducción deja de ser sagrada.

2- El budismo nació cuando Siddharta Gautama conocido como Buda rechazó dos declaraciones fundamentales del hinduismo; la suprema autoridad de los Vedas (sus escrituras más sagradas) y el sistema de castas.

3- El sikhismo se levantó como un reto al hinduismo y al budismo.

4- Los ateos al rechazar la existencia de Dios también reclaman exclusividad al hacerlo.

Keller expone además en su libro ¿Es razonable creer en Dios? que la creencia en una sola religión verdadera es vista no sólo como una falacia, sino como ALGO PELIGROSO. De manera, que algunos conciben que el verdadero problema que existe en el mundo es y ha sido generado por la arrogancia de algunas religiones que presumen tener la exclusividad de la verdad.
           
Algunas de las soluciones propuestas al problema que genera la creencia en una única religión verdadera son las siguientes:

1- Sacar todo contenido religioso de las leyes civiles, ya que, engendra intolerancia y violencia.

2- Condenar la religión, puesto que los que creen en la existencia de religiones inferiores a la suya pueden o suelen ser extremistas.

3- Permitir la religión solamente como un culto privado o privatizar la religión. En otras palabras, es un estado en donde nadie tiene derecho a hacer pública su fe y mucho menos a compartirla en vías de hacer proselitismo o de la presunción de tener la verdad.

Cuando la verdad es definida como intolerancia y la tolerancia es definida como la aceptación de los valores, estilos de vida, ideas y aspiraciones, entre otros, como iguales, las bases para la persecución contra la iglesia ya han sido puestas. Solamente es cuestión de tiempo para verla, tiempo que no debemos desperdiciar.
Contexto del pasaje

En Juan 13 Jesús es la pascua verdadera. En Juan 15 él es la vid verdadera. En Juan 14 Jesús es el único camino al Padre. ¿Por qué se turbaron los corazones de los discípulos? Cristo les había dicho que les iba a dejar (Juan 13:33), que uno de ellos era un traidor y que Pedro le fallaría (Juan 13:36-38). Indudablemente esto los perturbó a todos. Jesús mismo había revelado su carga interna (Juan 13:21), aunque es cierto que su espíritu angustiado no era de ninguna manera igual al de la turbación que ellos sentían en su corazón. (Warren W. Wierbe. Bosquejos Expositivos de la Biblia)

Exposición del pasaje

¿Quién habla? Jesús

¿A quiénes habla? A sus discípulos

¿De qué habla? De cómo llegar al Padre

¿Cómo podemos llegar al Padre? Únicamente a través de Jesús

¿Por qué únicamente a través de Jesús? Porque él es el camino, y la verdad, y la vida

¿Qué significa esa declaración?

1) “Yo soy”

La expresión griega “egó eimí” representa el nombre que Dios le dio a Moisés cuando lo llamo a ser el libertador del pueblo de Israel de Egipto.

“Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros”. (Éxodo 3:14)

El evangelio de Juan presenta siete “yo soy” pronunciados por Jesús.  

    1) “Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás”. (Juan 6:35)

    2) “Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”. (Juan 8:12)

    3) Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos”. (Juan 10:9)

    4) Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas”. (Juan 10:11)

    5) “Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente”. (Juan 11:25-26)

    6) Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”. (Juan 14:6)

    7) Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer” (Juan 15:5).

2) “el camino”

“Los judíos hablaban mucho del camino por el que había que andar, y de los caminos de Dios. Moisés le dijo al pueblo de parte de Dios: "No os apartéis a diestra ni a siniestra. Andad en todo el camino que el Señor vuestro Dios os ha mandado” (Dt. 5:32-33). Y Moisés le dijo al pueblo: “Porque yo sé que después de mi muerte ciertamente os corromperéis y os apartaréis del camino que os he mandado” (Dt. 31:29). También había dicho Isaías: “Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él” (Is. 30:21). En el glorioso nuevo mundo habría una calzada y camino que se llamaría Camino de Santidad, por la que no irían los inmundos, y el mismo Señor estaría con ellos; y los viandantes, aunque fueran sencillos, no se perderían, ni los atacarían las fieras (Is. 35:8). La oración del salmista era: “Enséñame, oh Señor, Tu camino” (Sal. 27:11). Los judíos hablaban del camino de Dios por el que hay que ir. Jesús dijo: «Yo soy el Camino.» (William Barclay. Comentario del Nuevo Testamento)

¿Qué significa “Yo Soy el camino”? Significa al menos tres cosas:

1- Que Jesús es el camino y no un camino, lo cual significa que existe un solo camino.

2- Que Jesús no dijo conocer el camino, él dijo ser el camino.

3- Que Jesús dijo que nadie puede llegar al Padre a menos que él le lleve.

¿Qué quería decir? Figuraos que nos encontramos en un pueblo desconocido y preguntamos por unas señas. Supongamos que la persona a la que hemos preguntado nos dice: «Tome la primera a la derecha, y la segunda a la izquierda; cruce la plaza, pase la iglesia, tome la tercera a la derecha y la carretera que usted busca es la cuarta de la izquierda.» Lo más probable es que nos perdamos a mitad de camino. Pero supongamos que esa persona nos dice: «Vengan ustedes. Yo los llevaré.» En ese caso, esa persona es para nosotros el camino, y no nos podemos perder. Eso es lo que Jesús hace por nosotros. No Se limita a darnos consejos y direcciones, sino que nos lleva de la mano, y nos fortalece y nos guía cada día. No se limita a indicarnos el camino; Él es el camino.” (William Barclay. Comentario del Nuevo Testamento)

3) “la verdad”

La verdad por definición es exclusiva, no inclusiva, esto es, excluye y no añade. Además, se ajusta a la realidad de las cosas. Es buena para toda persona, en todo lugar y en todo tiempo. Su juicio o proposición no puede negarse de manera racional. Por ende, la verdad es inmutable y eterna.

“El primer teólogo cristiano que intentó una exposición sistemática del concepto de la verdad fue Agustín. Su objetivo inmediato fue refutar el escepticismo. Si la mente del hombre no es capaz de comprender la verdad, particularmente, si el hombre no es capaz de comprender la verdad acerca de Dios, entonces la moralidad y la teología son imposibles.” (Everett F. Harrison, Geoffrey W. Bromiley and Carl F. H. Henry. Diccionario De Teología)

Salmo 86:11 “Enséñame, oh Señor, Tu camino; caminaré yo en Tu verdad”

Salmo 26:3 “Porque Tu misericordia está delante de mis ojos, y ando en Tu verdad”

Salmo 119:30 “Escogí el camino de la verdad”

En Juan 18:38 Pilato le pregunto a Jesús, “¿qué es la verdad?”

En Juan 8:37 Jesús le dijo a Pilato; “…Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz”

Hay al menos tres verdades contenidas en este pasaje:

1- Jesús vino al mundo a dar testimonio de la verdad.

2- Jesús dijo ser la verdad encarnada.

3- Jesús dijo que el que quiera conocer la verdad debe oírle.

Es aquí, donde los humanos chocamos, ya que no queremos escuchar la verdad de Dios, pero no es que no pueda ser conocida.

La Biblia enseña que el problema de los hombres no es que no conozcan la verdad evidenciada en la creación y que él no se haya revelado desde el principio, sino que la suprimen y la han cambiado por mentiras. (Romanos 1:18)

4) “la vida”

En Juan 11:35 “Le dijo Jesús a Martha “… Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá”, esta es quinto gran Yo Soy de Jesús en Juan.

La palabra vida del griego es “zoé” representa la vida que proviene de Dios. De manera, que la salvación y con ella la vida que Dios ofrece al hombre únicamente puede ser obtenida por medio de su Hijo Jesucristo. ¿Por qué él es la vida? Solamente el dador de la vida puede otorgar vida. Sin embargo, para que esa vida nos fuera concedida por el Padre, el Hijo tenía que morir por pecadores. De manera, que la vida comienza cuando reconocemos por la gracia de Dios que sin la vida estamos muertos. Que debemos arrepentirnos y acudir con fe al dador de la vida, para recibir no un regalo llamado salvación, sino a Cristo, la vida.
En Juan 2:19 “Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré”.

Sin lugar a dudas, la resurrección es la mayor evidencia de la afirmación de Jesús de ser la vida.

En Juan 10:18 Jesús dijo: “Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre”.

Conclusión

Jesús no dijo ser un camino hacia la verdad, él dijo ser el camino que conduce a la verdad y que lleva a la vida. De modo, que únicamente podemos conocer la verdad e ir al Padre por medio del camino que ganó el Hijo. La vida se encuentra en una relación personal con Jesús.

No busque más, arrepiéntase de sus pecados, renuncia a ellos y confíe plenamente en la obra salvífica de Jesucristo, pues sólo Jesús puede salvarlo.

pastor Gilberto Miguel Rufat

domingo, 6 de agosto de 2017

¿Es el mal un argumento en contra de la existencia de Dios?

¿Es el mal un argumento en contra de la existencia de Dios?


Introducción

El primer argumento, tal vez el más fuerte en contra de la existencia de Dios y del cual se derivan otros, está basado en la existencia del mal en el mundo. El argumento básico de los ateos y agnósticos es el siguiente:

Si existe un Dios bueno, entonces ¿por qué existe el mal y la injusticia en el mundo? Si existe tal cosa como un Dios justo, entonces ¿por qué no hace algo para eliminar el mal del mundo?

Como los ateos y agnósticos no ven que Dios intervenga para poner fin al mal existente, concluyen que la existencia del mal es base suficiente para suponer la inexistencia de Dios. El filósofo Epicuro expresó lo siguiente con relación al problema del mal.

“O Dios quiere abolir la maldad y no puede; o puede, pero no quiere; o no puede y no quiere. Si quiere, pero no puede, es impotente. Si puede y no quiere, es malvado. Pero si Dios puede y quiere abolir la maldad, ¿cómo viene la maldad al mundo?”

El rabí Harold Kushner en su libro “When Bad Things Happen to Good People” (Cuando a la gente buena le pasan cosas malas) afirmó lo siguiente:

“Aun Dios tiene dificultad en mantener el caos bajo control”.

Según Kushner, Dios no es todopoderoso, pues le gustaría ayudar, pero no puede resolver todos los problemas del mundo.

Consideraciones y objeciones al argumento de que la existencia del mal supone que Dios no existe

1- ¿Por qué argumentar en contra de alguien que no existe?


Si Dios no existe, entonces por qué debatir o argumentar con tanto fervor sobre su inexistencia. La Biblia expone lo que sigue:

“Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables; No hay quien haga el bien.” (Salmo 14:1; 53:1)

2- ¿Por qué limitar la causa del origen del mal a Dios?

El primer ataque del enemigo es tratar de hacernos creer que somos buenos y que Dios es malo. Si bien es cierto que todo lo que Dios hizo, lo hizo bueno en gran manera, también es cierto que la caída afectó toda la creación incluyendo al hombre. Entonces ¿por qué no reconocer que el hombre es el autor de su propio mal y el creador e incitador del mismo?


El apóstol Pablo explica lo siguiente:

“Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.” (Romanos 1:28-32)

3- ¿Por qué dar por sentado que Dios tiene que intervenir; mientras abogan y defienden su independencia del mismo o su libre albedrío?

Es una contradicción que aquellos que abogan por la libertad de la voluntad del hombre sobre cualquier cosa (aun de Dios), luego levanten un argumento de por qué razón Dios no interviene para librarlos del mal.

La razón consiste en que el ser humano es quien generó el mal por causa de su desobediencia y a la vez, es el portador de la semilla del mal en el mundo. De modo que eliminar el mal conllevaría erradicar o destruir al hombre.

Sin embargo, Dios decidió tener misericordia de aquellos que creerían por fe en la obra de su Hijo Jesucristo, quienes son transformados a una vida nueva. Es decir, que son salvos de la naturaleza pecaminosa en la que fueron concebidos.

4- ¿Por qué no considerar que el mal puede cumplir un propósito en el plan de Dios?

Los ateos o agnósticos consideran su argumento sobre la existencia del mal como uno concluyente. No obstante, no consideran que Dios pueda permitir el mismo por propósitos que él no revela, pero que al final son buenos.

Ejemplos bíblicos: La tragedia de Job, el aguijón de Pablo, la negación de Pedro, la persecución de la iglesia, la destrucción del templo y la muerte de Jesús, entre otros.

5- ¿Por qué no considerar que la existencia del mal supone la existencia del bien?

El argumento sobre la existencia del mal supone la existencia del bien. Por consiguiente, debemos preguntarnos ¿de dónde proviene el bien que anhelamos? La razón por la que nos quejamos del mal radica en el bien que aspiramos o deseamos. Si el bien supremo existe, pero no está en nosotros, entonces ¿no es razonable pensar que provenga del Creador? Por lo tanto, el argumento sobre la existencia del mal es un argumento a favor de la existencia de Dios.

6- ¿Por qué si Dios no existe los hombres juzgan haciendo uso de una base moral que no puede provenir de ellos?

Todo sistema de justicia supone una ley moral. Sin embargo, la ley moral con la que el hombre juzga es una que constantemente viola; aunque contradictoriamente demanda, cuando la justicia anhela. ¿Cómo el hombre puede ser el creador de una ley que no puede cumplir y que a su vez, lo condena?

7- ¿Por qué no considerar que la existencia de una base o ley moral universal apunta a la existencia de un creador perfecto y justo?

Si el bien supremo o la ley moral que el hombre utiliza para juzgar y que de manera general reconoce universalmente que está por encima de sí mismo, entonces ¿por qué no reconocer que debe provenir de una causa externa, del Creador, de Dios?

Conclusión

¿Es el mal un argumento de validez en contra de la existencia de Dios? No, no lo es. La existencia del mal, lejos de invalidar la existencia de Dios, la supone al reconocer la existencia del bien. Concluimos que el argumento en contra de la existencia de Dios a partir de la existencia del mal, no provee la mas mínima evidencia de la inexistencia de Dios, solamente valida o prueba la existencia del mal. Que tal argumento es uno subjetivo, pues exonera al hombre de toda responsabilidad sobre el mal existente. Que el mismo no considera la existencia de propósito cuando Dios permite el mal, así como tampoco toma en consideración el plan eterno de la Deidad.

pastor Gilberto Miguel Rufat

jueves, 22 de junio de 2017

¿Qué significa la salvación?


¿Qué significa la salvación?


La salvación es el acto por el cual Dios, previendo la caída del hombre y sus consecuencias antes de la creación del mundo, decide salvar a aquellos que según el puro afecto de su voluntad escogió en Cristo, con el propósito de mostrar en ellos su gracia para alabanza de su gloria (Efesios 1:3-6). Dios es el autor y consumador de la obra de la salvación de principio a fin. La salvación es presentada en las Sagradas Escrituras como un acto del pasado; la predestinación , del presente; la regeneración o el nuevo nacimiento, la justificación y la santificación y del futuro; la glorificación (1 Pedro 1:2-3; 18; Romanos 8:30). Por consiguiente, podemos afirmar bíblicamente que la obra de la salvación descansa única y exclusivamente en Dios.

De los varios atributos de Dios, dos de ellos demandan su separación y la condenación del hombre. Su santidad, como parte de su naturaleza, demanda la separación del ser humano, por cuanto Dios es perfecto y en él no hay mal. Siendo el hombre pecador por naturaleza, la única manera en la que el hombre puede estar en su presencia es si su estado o su naturaleza es cambiada por Dios mismo, santificándolo (apartándolo para sí). La justicia de Dios demanda el castigo por la rebelión y el pecado del hombre, siendo el mismo la muerte. Únicamente Dios puede justificar a los hombres a través de un medio de gracia. Esto conllevaría la sustitución del hombre, mediante la muerte de su Hijo Jesucristo para salvación (1 Pedro 1:18-20).

Así que pudiendo Dios condenar al hombre pecador, decide tener misericordia de muchos salvándolos (Romanos 9:15-16). En la cruz, tenemos tanto muestra del amor de Dios como de su ira; la última derramada sobre su propio Hijo (Romanos 9:22-23). Mientras Jesús expiaba el pecado de los que creerían, también anunció el juicio de los que no creerían. Si Dios condenó a su propio Hijo para salvar a los elegidos, entonces ¿cómo escaparán del juicio los pecadores? (Juan 3:18). 

El plan de salvación establecido en la eternidad sería comunicado o proclamado mediante la proclamación del evangelio (Romanos 10:13-14) y la obra del Espíritu Santo (1 Corintios 2:9-10). El mensaje del evangelio sería recibido por los llamados o elegidos mediante la obra o el llamamiento eficaz del Espíritu Santo (2 Tesalonicenses 2:13-14). De esta forma, los redimidos reciben la imputación de la obra de Cristo o dicho de otra forma, la justificación completa de todos sus pecados (2 Corintios 5:21; Romanos 5:1). Estos reciben de manera permanente la morada del Espíritu Santo en sus vidas como las arras o garantía de la herencia que les fue otorgada por gracia en Cristo, antes de la fundación del mundo (Efesios 1:13-14). 

La salvación bíblica es más que la aceptación de una creencia. Ésta implica la obra de arrepentimiento, que no es remordimiento, sino un cambio en la manera de ver, pensar y vivir del hombre. Dicha obra es el resultado del nuevo nacimiento o la regeneración efectuada por el Espíritu Santo de Dios (2 Corintios 7: 9-10; 2 Timoteo 2:25). La fe comprende la aceptación de la obra expiatoria de Jesucristo como el único mediador entre Dios y los hombres (Hechos 4:12; 1 Timoteo 2:5). Las Sagradas Escrituras enseñan que Jesús fue predestinado para ser el Cordero Inmolado de aquellos que serían salvos (Hechos 2:23; 1 Pedro 1:19-20). Por consiguiente, tanto el arrepentimiento como la fe son dones de Dios y obras inseparables de la salvación, producto de la regeneración y no de la voluntad del hombre (Juan 1:13). 

El nuevo nacimiento o la regeneración es el cumplimiento de la promesa del nuevo pacto. El mismo es la transformación del corazón caído del hombre, proveyéndole de una nueva naturaleza (Tito 3:5). La regeneración produce nuevos afectos y restaura la voluntad quebrada y sujeta al pecado que éste tenía, para que pueda responder con total libertad a la salvación y le habilita para que pueda actuar en obediencia a la ley de Dios (Romanos 8:7-9). 

La salvación es más que el perdón total de los pecados, por cuanto conlleva la adopción de los elegidos, los que pasan a ser hijos de Dios. La adopción es la transformación del hombre a la semejanza del Hijo de Dios (Efesios 1:5; Romanos 8:29). No obstante, la salvación no significa que el hombre no pueda pecar en momentos de su peregrinaje, sino que ya no puede vivir bajo la esclavitud del pecado en la que se encontraba por naturaleza (Efesios 2:1-3; 1 Juan 3:6-9). 

La salvación no es una obra injusta de Dios cuando decide salvar únicamente a algunos (Romanos 9:20-23; 1 Pedro 2:7-8). El primer problema con tal suposición descansa en que olvidamos o en que no entendemos que lo único que merecemos es la muerte. La condenación es el resultado de nuestra rebeldía contra Dios (Romanos 3:23; 6:23; 2 Tesalonicenses 1:6-9). Segundo, Dios no le debe misericordia a nadie; él tiene la prerrogativa divina como el Soberano, de decidir sobre quién tener misericordia o perdonar y a quién juzgar o condenar (Romanos 8:15-18). Por consiguiente, Dios no es injusto. Al que perdona, lo hace siendo misericordioso y al que juzga, lo hace siendo justo. Uno recibe algo que no merece, la gracia y el otro, lo que merece, el juicio, pero nadie, absolutamente nadie recibe injusticia. Si existe algo injusto en la obra de la salvación es que Jesús fuera condenado para salvar a pecadores. La única contribución del hombre fue su pecado cargado por Cristo en la cruz.

La salvación en la Biblia representa el ejemplo más grande de amor, el de aquél que da su vida por el pecador (Romanos 5:8). También es evidencia de que Dios no puede pasar el pecado del hombre por alto. De modo que los que no creen, están condenados a morir eternamente, esto es, a vivir separados de Dios por la eternidad, en el lago de fuego (2 Tesalonicenses 1:9; Apocalipsis 20:15).

Pastor Gilberto Miguel Rufat
22 de junio de 2017

martes, 20 de junio de 2017

¿Por qué es necesario nacer de nuevo? - Juan 3:1-21

¿Por qué es necesario nacer de nuevo?

Base Bíblica: Juan 3:1-21

Introducción

Una hombre, fariseo y principal entre los judíos visitó a Jesús de noche, dejándole saber lo que él y otros creían sobre él. Nicodemo era un hombre religioso, moral, respetado y maestro de su pueblo. Sin embargo, ninguno de estos atributos le hacía apto o merecedor del reino de Dios. ¿Por qué? Porque todos los hombres nacen bajo condenación (Romanos 5:12) y con una naturaleza pecaminosa que no puede agradar a Dios (Juan 3:18-20).

Nicodemo estaba perdido y sin salvación (Romanos 3:23); aunque presumía de conocer a Jesús por los milagros o señales que hacía. La verdad con la que seremos confrontados en este capítulo de Juan es que nada externo, ni de procedencia humana podrá jamás proveernos de lo que necesitamos para ser salvos. Únicamente Dios puede salvar.

El pasaje de estudio también nos ayudará a entender que el nuevo nacimiento es un acto inmerecido de la gracia de Dios, mediante la obra redentora del Hijo y la obra regeneradora del Espíritu Santo de Dios. El mismo nos confrontará con la verdad de que nadie puede presumir de conocer o entender quién es Jesús, así como de pertenecer al reino de Dios sin el nuevo nacimiento.

I. ¿Por qué necesitamos nacer de nuevo?
El nuevo nacimiento es necesario por causa de la naturaleza pecaminosa en la que nacemos y el estado de condenación en el que nos encontramos ante Dios. Juan 3:18-20 describe nuestra naturaleza caída o pecaminosa de la siguiente manera:

¿PUEDE UN CREYENTE PERDER SU SALVACIÓN, SEGÚN HEBREOS 6:4 AL 6?

  ¿PUEDE UN CREYENTE PERDER SU SALVACIÓN, SEGÚN HEBREOS 6:4 AL 6?    Base bíblica: Hebreos 6:4-6   “Porque es imposible que los que un...