lunes, 29 de mayo de 2023

¿Qué propósito vino a cumplir la ley mosaica?

Introducción

 Trataremos brevemente de contestar qué propósito vino a cumplir la ley mosaica, luego de la promesa comunicada por Dios a Abraham en Génesis 12:3, en la cual muchas familias de la tierra serían benditas por medio de la simiente.

 La realidad es que existe mucha confusión y desinformación sobre la ley mosaica. Algunos creen que por medio de la obediencia a la ley Israel sería salvo, en otras palabras, que la ley representa el medio de salvación del pueblo de Israel, mientras que la gracia a través de la fe representa la manera en la que los gentiles pueden ser salvos.

 ¿Es la ley un medio de salvación? ¿Existe una diferencia entre la salvación presentada en el Antiguo Testamento y la salvación expuesta en el Nuevo Testamento? ¿Hay alguna contradicción entre la ley y la gracia?

Sin lugar a dudas, uno de los pasajes más relevantes y claros al respecto, a fin de contestar las diversas interrogantes con respecto al propósito de la ley es Gálatas 3.

Pasaje a considerar

 

“19 Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador. 20 Y el mediador no lo es de uno solo; pero Dios es uno. 21 ¿Luego la ley es contraria a las promesas de Dios? En ninguna manera; porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley. 22 Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes. 23 Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada. 24 De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. 25 Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo, 26 pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; 27 porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. 28 Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. 29 Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa. (Gálatas 3:19-29)


Comentario breve

De la lectura de Gálatas 3:19-29 se desprenden las siguientes verdades:

1- La ley fue añadida sin alterar la promesa.

En primer lugar, el término añadida no debe ser comprendido como si la promesa de Dios hubiera cambiado o hubiera sido modificada, debido a que esto representa una imposibilidad.

 Hermanos, hablo en términos humanos: Un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade. (Gálatas 3:15)

La ley mosaica no vino a cambiar la promesa sobre la cual muchas familias de la tierra serían benditas.

 17 Esto, pues, digo: El pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa. 18 Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa; pero Dios la concedió a Abraham mediante la promesa. (Gálatas 3:17-18)

Es importante destacar que la salvación desde el Antiguo Testamento es un acto de la gracia de Dios. Génesis 15:6 afirma que Abraham “… creyó a Jehová, y le fue contado por justicia”.

6 Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia. 7 Sabed, por tanto, que los que son de fe, estos son hijos de Abraham. (Gálatas 3:6-7)

 No solo la fe le fue contada a Abraham para justicia, sino que la Biblia afirma que por la fe todos los que creen serán salvos.

6 Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia. 7 Sabed, por tanto, que los que son de fe, estos son hijos de Abraham. 8 Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones. 9 De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham. (Gálatas 3:6-9)

 2- La ley fue añadida a causa del pecado.

En segundo lugar, la ley mosaica “… fue añadida a causa de las transgresiones …” (v. 19).

Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes. (Gálatas 3:22)

La ley no contradice la promesa, sino que la reafirma. ¿Por qué? Porque la ley viene a mostrar las transgresiones y, por consiguiente, la culpabilidad del hombre ante Dios.

22 Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes. 23 Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada. 24 De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. (Gálatas 3:22-24)

 La ley mosaica cumple el propósito de explicar por qué la salvación fue dada mediante una promesa, dado que sin la gracia de Dios estaríamos condenados para siempre, es decir, no existiría ninguna manera de redención para el hombre. Pero Dios, conociendo la condición en la quedarían los hombres por causa de la introducción de la primera desobediencia, estableció que un pueblo sería salvo de entre todas las naciones de la tierra por el puro afecto de su voluntad.

3- La ley fue añadida hasta la venida de la simiente.

En tercer lugar, la ley fue añadida “… hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa …” (v. 19).

19 Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador. 20 Y el mediador no lo es de uno solo; pero Dios es uno. (Gálatas 3:19-20)

Esto se refiere al aspecto ceremonial de la ley, esto es, por medio del sistema de sacrificios, Israel obtenía la redención temporal de sus pecados. Era temporal porque el tabernáculo y todo lo que allí sucedía era sombra de la redención perfecta que llevaría a cabo Jesucristo. La carta a los Hebreos capítulos 9-10 expone esta verdad, la cual es innegable e irrefutable.

Gálatas muestra que la simiente no representaba la totalidad de los hijos de Abraham en la carne o toda su descendencia. La simiente es una persona, Jesucristo.

16 Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. (Gálatas 3:16)

Contrario a lo que muchos creen, Dios no hizo un pacto con Abraham, pues el pacto fue entre el Padre y el Hijo, siendo Abraham solo un beneficiario de la promesa de redención mediante la fe en Cristo. Lo referente a este pacto de redención se halla en Efesios 1:3-14.


Conclusión

Concluimos que la ley mosaica no es contraria a la promesa de la redención en Cristo. Que la misma no vino a modificar ni a sustituir la promesa de bendición en la simiente, Jesucristo. Que la ley muestra nuestra culpabilidad ante Dios y la imposibilidad de ser salvos mediante la obediencia a la misma. Que ella sirve de ayo o de guía a todos los que hallan salvación en Cristo.

 “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa. (Gálatas 3:28-29)

 Pastor Gilberto Miguel Rufat

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